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OPINIÓN: POLÉMICA EN
ARGENTINA POR LOS PIQUETEROS
El foco errado
No se discuten los problemas estructurales del país. Los
noticieros inundan las pantallas con el debate que les
conviene a los sectores de poder. La necesidad de poner el ojo
en el sitio adecuado.
Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar
Ahora resulta que el gran problema nacional lo constituyen las
organizaciones piqueteras. Ahora resulta que la cuestión
central del subdesarrollo criollo, de la miseria doméstica,
que la base de nuestro empobrecimiento estructural se halla en
las agrupaciones políticas que tienen como táctica el corte de
ruta.
¿Realmente hay alguna persona que crea esto? ¿Es que nos hemos
vuelto todos tarados, o sólo somos repetidores de lo que dicen
Ari Paluch y Oscar González Oro, entre varios otros?
A ver. Que los cortes de ruta deben ser una cuestión de debate
tanto dentro como fuera de las organizaciones piqueteras,
nadie lo duda. Que quizás valga la pena discutir en los
sectores populares la mecánica del corte de ruta en
determinados casos, según la agrupación y el fin, también es
cierto. Que hay dirigentes de algunas organizaciones
piqueteras, como Raúl Castells o Luis D’Elía, que han enfilado
a toda velocidad o hacia el mamarracho o la obsecuencia,
también es evidente y marcado por muchos miembros de
agrupaciones sociales. Y que existen muchas y muy distintas
corrientes entre “los piqueteros en general”, como se los
menciona en el noticiero de moda, también es notorio: no es
cuestión de clasificaciones táctiles (duros, semiduros,
blandos), como muchos pretenden, de manera sencilla y lineal,
frente al público masivo y pasivo.
Pero ojo, la llamada “cuestión piquetera” no es el gran dilema
nacional. No es el principal escollo que tiene Argentina para
dejar de tener a uno de cada dos habitantes bajo la línea de
pobreza. Vuelvo a preguntar: ¿realmente cree alguien en esa
estupidez de que “si hay cortes de rutas no vendrán las
inversiones extranjeras para salir de la crisis”? ¿O no fue
acaso cuando llegaron esas “inversiones extranjeras” que en
los últimos 25 años se gestó un ejército de desocupados allí
donde había obreros y almuerzos en casa todos los días? Y
recuerdo que las agrupaciones piqueteras, desde la que tiene
más vicios clientelares típicos de la democracia argentina,
hasta la que propone métodos nuevos de deliberaciones, no son
otra cosa que expresiones políticas nacidas de entre las
ruinas ocasionadas por los hoy alarmados promotores de esas
“inversiones extranjeras”.
Cumplo en ponerlo en alerta, estimado lector, cumplo en
ponerla en alerta, estimada lectora: si le ponen en todos los
diarios, en todos los noticieros, el cartel de que el gran
problema nacional son diez cortes de ruta, solamente recuerde:
-
el 80 por ciento de los tipos que aportan para su
jubilación lo hacen a AFJP; el 77 por ciento de las AFJP están
en manos de cuatro bancos extranjeros, los mismos bancos que
le comieron la guita en 2001;
-
a todo lo largo y ancho de la República, compañías
mineras internacionales extraen recursos minerales no
renovables (como el oro o el cobre) y lo venden casi sin
generar trabajo y pagando escasos impuestos, y no se las ve
muy preocupadas por tres pibes y una goma quemada;
-
se está negociando la deuda externa, con una atractiva
quita acompañada por una fenomenal campaña en los medios
nacionales; lástima, que la quita y la negociación se hacen
sobre una deuda que en parte fue declarada ilegítima por la
Justicia y que el Congreso (lo dice la Constitución) debería
atender y no lo hace.
Son sólo tres cuestiones centrales que potencian nuestra
miseria. Cuidado con el discurso del poder, y hablo del poder
de siempre, que pone el ojo en el excluido organizado, para
nunca abordar las causas estructurales que parieron a los
pobres que ahora cortan la calle.
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