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CRISIS
DIRIGENCIAL TRAS LA ORGANIZACIÓN DEL MUNDIAL DE VOLEY
Partido
aparte
Rubén Acosta, de la
Federación Internacional de Voley, y Mario Goijman, de la
institución argentina, se enfrentaron en un duelo de
declaraciones luego del mundial. Pormenores de una disputa de
larga data, que incluye acusaciones de malos manejos y de
falsificación de pruebas.
Por Mariano Barragán
El
éxito deportivo del Mundial de Voley Argentina 2002, parece
haber desaparecido de un plumazo. Los cruces entre Mario
Goijman, presidente de la Federación Argentina de Voley (FAV)
y Rubén Acosta, máximo dirigente de la Federación
Internacional (FIVB), ganaron el centro de atención apenas
Brasil alzó la copa de campeón.
Aunque la olla se destapó cuando culminó la competencia
deportiva, los problemas entre ambos dirigentes arrancan mucho
antes. Acosta había encendido la mecha al afirmar, a través
de los medios de comunicación, que el único responsable del
éxito del campeonato había sido el Secretario de Deportes de
la Nación, Daniel Scioli. "Si no fuera por el señor Scioli, el torneo ni
empezaba", declaró.
La FAV no hizo esperar su contestación. "Scioli nos apoyó,
pero su trabajo comenzó en enero, en cambio, nosotros venimos
trabajando desde hace cuatro años", respondieron
importante dirigentes argentinos.
La crisis entre Goijman y Acosta se agravó cuando el
responsable de la FAV presentó un pre-balance a dos días de
la finalización de la actividad. En ese informe se mostraba
que el COMVOL (Comité Organizador del Mundial de Voley) había
tenido un déficit de casi $600.000. Esta cifra contrastaba
con los casi 3.000.000 de dólares de ganancia que, según
datos preliminares, había obtenido la FIVB.
Al ver estos cálculos, Acosta no tardó en reaccionar.
"Si todos decimos la verdad, con la cantidad de público
que asistió a los estadios no puede ni debe producirse ningún
tipo de pérdida", disparó el presidente. Y sentenció
"Goijman no dice la verdad".
Suspensión provisoria
El pasado 7 de noviembre se desarrolló una reunión en
Lausana, Suiza, con la participación de Acosta, Goijman, Jean
Pierre Seppey, gerente general de la FIVB y miembros de la
Comisión Financiera. Allí, se decidió la suspensión
temporaria del dirigente argentino para todo tipo de funciones
deportivas a nivel internacional, continental y nacional.
Según Acosta y Seppey, Goijman incurrió en numerosas faltas
que derivaron en la medida. La más importante es que el
presidente de la FAV supuestamente contrajo contratos con
empresas privadas por una suma cercana a los 160.000 dólares
sin la autorización de la FIVB. A su vez, lo acusan de haber
injuriado públicamente a dirigentes del organismo, de haber
inventado cifras falsas y de haber forzado a la federación a
entregar dinero anticipadamente por un monto de 810.000 dólares.
La medida adoptada tuvo un carácter provisorio y será el
Comité Ejecutivo de la FIVB quien resolverá definitivamente
la situación el próximo 26 de marzo.
Duras respuestas
Apenas se conoció la noticia, la federación nacional intentó
calmar las aguas por medio de un comunicado de prensa:
"La suspensión no está relacionada con el mandato que
el ingeniero Goijman ejerce como presidente, por lo que
continua normalmente al frente de sus funciones".
Sin embargo, al arribar a nuestro país, el dirigente
argentino realizó una conferencia en donde expresó su
malestar por la medida adoptada. "Me han efectuado cargos
inexactos e improcedentes, se han falseado los hechos y me han
realizado acusaciones como si yo fuera el organizador personal
del mundial".
A su vez, Goijman arremetió contra Acosta: “Pretende hacer
uso de las facultades de los estatutos de la FIVB para actuar
en casos de extrema urgencia, cuando en realidad no existe
ninguna urgencia y él debería haber planteado sus
imputaciones ante los cuerpos colegiados de la institución".
"Se me ha violado el derecho a defenderme, ya que esta
acción estaba totalmente premeditada, pues antes de que
terminara la reunión varios medios argentinos recibieron un
comunicado de prensa notificando la suspensión", aseveró
el máximo exponente de la FAV.
Con respecto a las denuncias planteadas en Suiza, Goijman
respondió con documentos e intentó acallar cada acusación.
"En ningún momento hemos forzado a nadie, todo el dinero
recibido con anticipación está en contratos firmados.
Tampoco establecimos acuerdos sin la autorización de la
federación, he presentado todos los e-mails en donde Acosta
aprueba los contratos con los sponsors. Salvo el vínculo con
Visa, en donde teníamos un permiso especial de la FIVB, todos
los demás han sido firmados por representantes del organismo
internacional", se defendió Goijman.
Con respecto al porqué de esta suspensión, el dirigente no
anduvo con vueltas a la hora de buscar los justificativos.
"Hicimos un campeonato mundial casi perfecto, creo que
esta gente no acepta el éxito ni aún en su propio deporte y
pretende bastardear nuestra dignidad. Cuando los mediocres
intentan afectar con falacias a las personas, realmente me da
vergüenza ajena", agregó con dureza. Y concluyó:
"Pretenden ejercer presiones para que yo me desligue del
voley, realmente esto es un absurdo", remató.
Además de estas declaraciones, Goijman planteó que
acudirá a la justicia. "Pediré la separación de ambos
directivos por falsear pruebas. Si bien mi mandato termina el
30 de abril, estoy seguro que Acosta se va a ir primero".
Acosta lleva 18 años al frente de la FIVB y es un dirigente
de muchísimo peso a nivel internacional, a tal punto que fue
elegido para extender su mandato por otros cuatro años. Entre
otras funciones, ha sido presidente del Comité Organizador
del Mundial de voley 1974, y subdirector general del Comité
Organizador de los Juegos Olímpicos de 1968.
Acosta
y Goijman se sacan chispas desde antes de que finalizara el
mundial de Argentina. Los resultados deportivos fueron
desplazados por los enfrentamientos en el máximo escalón de
poder del voley mundial.
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