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ESTADOS
UNIDOS Y EL PLAN EN TIEMPOS DE GUERRA
Los
pasos del gigante en América Latina
Con bases y maniobras, la Casa Blanca
prepara una
armada continental. Varios sectores advierten una actualización
de la doctrina de seguridad nacional. Ahora, luego de los
ataques en Nueva York y Washington, los ejercicios de
cooperación militar multinacionales convierten a los
participantes en potenciales blancos del versátil rival de
George W. Bush.
Por
Jesica Bossi y Jairo Straccia
jbossi@segundoenfoque.com.ar
jstraccia@segundoenfoque.com.ar
“Vamos a necesitar de nuestros amigos como ellos necesitarán
de nosotros. Lo que venimos haciendo en el hemisferio –ser
buenos socios- será más importante en los próximos
meses.” Con estas palabras, el 20 de septiembre se despidió
de su cargo al frente del USSOUTHCOM (Comando Sur de los
Estados Unidos) el General Peter Pace. Fue ascendido para
colaborar más de cerca con la operación en Afganistán, y
dejó en claro la inclusión de América Latina en la guerra
contra el terrorismo.
En este marco, la Argentina ha mantenido fuertes lazos con el
país del Norte. Según el servicio de noticias oficial del
Comando Sur, el 17 de octubre de 2000, el entonces ministro de
Defensa Ricardo López Murphy y su par chileno Mario Fernández
Baeza firmaron un acuerdo con el ex Secretario de Defensa
estadounidense William Cohen para incrementar los contactos
militares con Estados Unidos.
Para esa época, de acuerdo con el especialista en derecho
internacional Martín Lozada, ya se habían realizado
operaciones conjuntas por mar, tierra y aire. La presencia de
las tropas extranjeras en Argentina no ha sido conocida por la
opinión pública, ni tampoco recibió la autorización
parlamentaria correspondiente. Por ende, se violó el artículo
75 de la Constitución Nacional. La Asociación Americana de
Juristas, presentó una acción de amparo que fue rechazada.
El diputado nacional por Alternativa para una República de
Iguales (ARI) Héctor Polino manifestó que las maniobras
castrenses Cabañas 2000 y 2001 no tuvieron tratamiento
en el recinto: “el Congreso no se pronunció; no hubo
tratamiento en la Cámara”.
Bases, ideas
A su vez, el gobernador de la provincia de Tierra del
Fuego, Carlos
Manfredotti, firmó en julio de este año el decreto 1369 que
autorizó la instalación de una estación para un Sistema
Internacional de Vigilancia. Halla sustento en el Tratado de
Prohibición Completa de Ensayos Nucleares, que la Asamblea
General de las Naciones Unidas aprobó el 10 de septiembre de
1996. Se otorgan cinco parcelas de 1 hectárea cada una en la
Zona del Río Valdez, cerca de la laguna del Indio.
Por su parte, el diputado frepasista José Vitar, el 9 de
agosto presentó un proyecto de resolución en la Cámara baja
para advertir al Poder Ejecutivo que la colaboración
argentina en el plan del escudo antimisiles que perseguía
Bush en aquel momento, suponía convertir a Argentina en un
blanco nuclear.
Los rumores sobre posibles cesiones de territorio a cambio de
reducciones en la deuda externa de países apremiados económicamente
llegaron a nuestro país. En un artículo del diario inglés Financial
Times, el analista David Hale propuso el 18 de julio que
Argentina podría canjear “ayuda misilística por ayuda
financiera”. El texto fue citado en el proyecto de Vitar, y
tuvo otro significado a partir de los aprestos para levantar
sedes militares estadounidense en la Patagonia. En ese
sentido, el gobernador de Chubut José Luis Lizurume admitió
al diario rosarino La Capital, conocer el propósito de
la Cancillería de propiciar la instalación de una base en su
provincia.
A través del Plan Colombia, Estados Unidos interviene con
capital y soldados en la lucha contra la guerrilla y el
narcotráfico en ese país. El temor de una regionalización
del conflicto es el eje de la política exterior
estadounidense. En marzo, el general Pace expuso ante el
Senado de su país que las amenazas de la democracia son la
inmigración ilegal, el tráfico de armas, el crimen, la
corrupción y el narcotráfico. Explicó que como el 40 por
ciento del comercio norteamericano reside en Latinoamérica,
es importante cooperar
para conseguir la estabilidad de las normas democráticas.
Fronteras adentro
Tras la caída de las Torres Gemelas, el ministerio de
Defensa local, ha sugerido la “articulación de la
Inteligencia argentina”. El titular de la cartera, Horacio
Jaunarena, sostiene que el terrorismo “tiene origen externo
y una base de operaciones donde ataca”. Tales ideas
generaron rechazo pues suponen una eventual modificación de
la ley de Inteligencia que se prepara en el Parlamento, para
que las Fuerzas Armadas se ocupen de los asuntos internos. Y
esto viola las leyes de seguridad interior.
En la comisión bicameral de Seguimiento de Actividades de
Seguridad e Inteligencia, la senadora del justicialismo,
Beatriz Raijer, fue tajante: “no vamos a votar nada que
implique que los militares hagan inteligencia interior”. Por
su lado, Eduardo Duhalde, senador electo por la provincia de
Buenos Aires, en su plataforma propuso explícitamente la
necesidad de que las FF.AA. participen en la seguridad interna
y, para ello, de modificar la ley de defensa.
En agosto, el diario La Nación publicó que en un
seminario del Centro de Estudios de Seguridad Hemisférica organizado
por el gobierno estadounidense, se sugirió la policiación
de las FF.AA en los países de América Latina. El sociólogo
estadounidense ex asesor de Salvador Allende, James Petras,
sostuvo en la revista Rebelión: “la construcción de
un imperio capitalista en el siglo XXI requiere una elaborada
arquitectura militar”.
¿Seguridad nacional?
Un informe del Departamento de Defensa del país del
Norte, titulado “Estrategia de Seguridad de los EEUU para
las Américas” remarca la naturaleza trasnacional del crimen
en el continente. Fechado en octubre de 2000, considera que la
Doctrina Monroe -que regió la actividad militar de Estados
Unidos por más de 100 años e impidió “la penetración
hostil del hemisferio” por parte del comunismo-, encuentra
su continuación con la búsqueda de mayor interoperabilidad
regional.
A través de las Reuniones de Ministros de Defensa que se
desarrollan cada dos años desde 1995, este concepto fue bien
aprendido. El jefe del Ejército Argentino, Ricardo Brinzoni,
en una entrevista que dio a La Nación el 3 de octubre
sostuvo: “se puede operar con los EE.UU.”. Sin embargo se
excusó: “querer atribuirnos intenciones de reeditar la
doctrina de seguridad nacional es un atrevimiento infundado e
injusto”.
Por el contrario, la realidad parece otra. La Escuela de las
Américas formó cerca de 70 mil militares en las décadas del
60 y 70. Entre ellos, Augusto Pinochet, Federico Stroessner,
Roberto Viola, Jorge Videla y Hugo Banzer, tristemente célebres
por encabezar sangrientas dictaduras. Cerrado en octubre de
2000 por Bill Clinton, el colegio fue reemplazado por el
Instituto de Defensa para la Cooperación de Seguridad Hemisférica.
El congresista Sanford Bishop celebró en el Capitolio: “no
sólo se mantuvieron la educación y el programa de
adiestramiento central en vigor, sino que se le ha dado una
mejor oportunidad para asegurar el apoyo político en el
futuro”. Arriba |