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Periodismo
hipócrita: con y contra el Estado
Por
Segundo Enfoque
...
Es el Estado gigante, el Estado bobo, que gasta y no sabe
administrar. Qué duda cabe. Fijémonos cuando pedíamos un
teléfono hace 15 años. O cuando soportábamos cortes de luz,
también en aquella época. El despilfarro era total.
Miremos la actualidad, los desbarajustes de la banca oficial,
el desmadre de las educación pública o la fiesta que es la
obra social de los jubilados. ¿Todo eso qué es? Es el Estado
que gasta sin límites, el Estado inepto para administrar,
ineficiente. En definitiva, que no conoce el management de hoy. Bueno, nuestro programa intentó ser un aporte en
la búsqueda de transparencia y austeridad. Quedó más que
claro que así no se puede seguir.
Hasta la próxima semana, y gracias..
Auspiciaron...
- ¿Cómo estuvo hoy? ¿Bien? Me parece que el segundo bloque
con el banquero se hizo un poco largo, ¿no?
- Más o menos, creo que estuvo bien. Lástima que se cayó la
entrevista con el Ministro, era el complemento ideal.
- Qué mala racha. Nos saca la pauta de la campaña de
vacunación, y ahora no viene.
- Bueno, no fue él solo. También se cayeron las publicidades
del organismo recaudador, la de los planes sociales, y el mes
que viene el gobierno provincial nos retira los avisos sobre
educación.
- Pero, ¿qué les pasa a esos hijos de puta? ¿Quieren tener
a la prensa en contra? ¿Es conmigo nada más? ¿O es con
todos?
- No, si te levantan la pauta a vos, es porque al resto ya lo
dejaron hace rato en la lona.
- ¡Qué hijos de puta! Bueno, dale, vamos. De todos modos,
todavía nos quedan las petroleras y los bancos...
- Menos mal que las petroleras son privadas, je.
- Menos mal...
En la década de los noventa el discurso liberal y
privatizador rebotó en los medios y ganó eco en toda la
sociedad. Unas pocas voces se alzaron en su contra. Todos
aplaudieron a los “inversores” que venían -con sus
manuales de “cómo hacerlo”- a poner en orden las
desastrosas consecuencias de la administración estatal, estúpida
“por definición”.
Recibieron, además de un trato preferencial desde el
Gobierno, un apoyo incondicional desde algunos iconos de la
comunicación del momento, que instruyeron a la gente sobre
las ventajas del borramiento del Estado de la economía, ya
que los amables y altruistas sectores del mercado se encargarían
de brindar el bienestar.
Al mismo tiempo, y aún ocurre en nuestros días, los mismos
maestros de los medios, nutrían y nutren sus producciones con
publicidades de organismos oficiales, de niveles nacional y
provincial. De tal manera que muchos de ellos, los únicos
avisos que exhiben antes, durante y después de sus emisiones
o a través de sus páginas, son los de los organismos del
Estado.
Ministerios de Educación, de Trabajo, de Salud, secretarías,
subsecretarías, dependencias autárquicas, entes de todo
tipo, siempre del Estado, cubren los costos de los programas
de aquellos especialistas en denunciar el “excesivo gasto
oficial”. ¿Con o contra el Estado?
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