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ARGENTINA: JUBILACIONES EN
CRISIS
De la previsión a la
especulación
A más de nueve años de la reforma previsional,
las AFJP están bajo análisis. El Gobierno de Néstor
Kirchner enfrenta otro desafío contra uno de los grandes
beneficiados de los noventa. Las maravillas prometidas por el
Banco Mundial se diluyen entre millonarias comisiones y
haberes miserables. La Nueva Ortodoxia Previsional puede
quedar atrás, si se concretan cambios de raíz.
Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar
Argentina debate su sistema de jubilaciones. Como consecuencia
de las políticas del gobierno de Carlos Saúl Menem, desde
1994 está dividido entre un componente público y otro
privado que acapara la mayor parte de los trabajadores. El
futuro de los argentinos está en juego, y el del actual
mecanismo de previsión, en discusión.
Los trabajadores que están registrados en el sistema
previsional argentino son casi 11 millones y medio, de los
cuales casi el 20 por ciento pertenece al régimen de reparto,
y algo menos del 80 está inscripto en AFJP. La pequeña porción
restante permanece dentro de los indecisos que, pasado un
tiempo serán incorporados por sorteo a alguna compañía
privada[i].
La propuesta hecha por el Gobierno argentino de incluir parte
de los títulos públicos que controlan las Administradoras de
Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) dentro de la
reestructuración de la deuda externa, puso bajo la lupa el
desempeño del esquema jubilatorio privado y, a más de nueve
años desde la reforma, se avizoran modificaciones, propuestas
tanto desde el oficialismo como desde las propias compañías.
NOP
Básicamente, el sistema público de reparto consiste en
una transferencia de recursos desde los empleados al Estado,
para que éste utilice una parte en el pago de los haberes que
cobra la clase pasiva actual, y ahorre el resto para la
futura. El régimen de capitalización, en tanto, descansa en
la generación de riqueza, pues ésta teóricamente
incrementará el ahorro individual y el eventual monto del
retiro del trabajador[ii].
Como el resto de los sectores de la economía argentina,
durante los años noventa el régimen de jubilaciones se adecuó
a las políticas impulsadas por los organismos multilaterales
de crédito. En el documento “Mundialización Financiera y
Fondos de Pensión: Argentina como caso ejemplar”, elaborado
por el Instituto para el Modelo Argentino en julio último, se
explica cómo fue delineada desde los centros financieros
mundiales la llamada Nueva Ortodoxia Previsional (NOP).
“La reforma previsional de 1993 fue precedida de supuestos
teóricos e ideológicos, que partieron del ideario del Banco
Mundial, impuesto como condición para acceder a créditos
internacionales”, describe el estudio firmado por el
profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA), José Luis
Di Lorenzo.
Ese “ideario” sostiene que el mercado es quien ha de
cuidar mejor los ahorros individuales, que el sistema de
capitalización generará un mejor funcionamiento del sistema
financiero por lo que las tasas bajarán extendiendo la mejora
a toda la economía. Además, la NOP considera que un esquema
de AFJP culmina con el monopolio estatal en nombre de la libre
competencia. Y que, como si esto fuera poco, los aportantes
lograrán mejores jubilaciones debido a la rentabilidad que
habrán acumulado sus aportes al ser invertidos.
En definitiva, la NOP limitaba al Estado a una prestación mínima,
de igual valor, preferentemente no contributiva. Y el mejor
ejemplo que tenían los sectores que propiciaban este
escenario era la reforma de la jubilación de Chile encabezada
por la dictadura de Augusto Pinochet en los años ochenta.
Di Lorenzo, en tanto, contó a Segundo Enfoque
cuáles son, en cambio, las ideas que -fronteras adentro-
aplican los principales accionistas de organismos como el
Banco Mundial: “El sistema de seguridad social en Estados
Unidos, por ejemplo, es un sistema público, absolutamente público.
Complementariamente, fuera del sistema público hay un seguro
privado” (ver aparte).
Ola
En Argentina, se pasaron por alto algunos detalles durante
la embestida neoliberal. “Sin nostalgia ni ingenuidad, debe
decirse que la Seguridad Social es una función indelegable
del Estado según el artículo 14 de la Constitución Nacional
reformada”, afirma el periodista especializado Daniel
Muchnik[iii].
En efecto, la Carta Magna es clara: “El Estado otorgará los
beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de
integral e irrenunciable”.
Constantemente, mientras fue ministro de economía, Domino
Cavallo tomó medidas para incentivar el traspaso de empleados
del sector de reparto al privado. Desde el principio, quedó
establecido que quien optara por una AFJP como cobertura
previsional, nunca más podría volver al régimen estatal,
pero siempre podría darse el camino inverso.
Una de las últimas artimañas de Cavallo fue el decreto
1387/01, mediante el cual redujo los aportes previsionales al
5 por ciento para los afiliados al sistema privado, efectuando
un aumento indirecto de bolsillo y buscando atraer más
empleados a las AFJP.
Redondo
No puede decirse que el resultado de la reforma
previsional haya sido negativo para los grupos controlantes de
las AFJP. El actual marco legal (ver aparte) permitió que de
los 27.845 millones de pesos que recaudaron durante los
primeros 8 años en concepto de aportes, las compañías hayan
devengado comisiones por 8.558 millones, esto es, entre un 30
y un 35 por ciento del total[iv].
Las comisiones, en primer lugar, engloban la ganancia neta de
las empresas, y además financian gastos de marketing y
publicidad. También, para cubrir los retiros por invalidez o
fallecimiento, cada AFJP debe contratar una compañía de
seguros, que se lleva otra porción de esa comisión. En la
mayoría de los casos, la aseguradora pertenece al mismo grupo
económico dueño de la administradora.
Estos conglomerados son primordialmente grandes bancos. Al 30
de junio de 2002, el 74,4 por ciento de las compañías era
subsidiaria de una entidad financiera. Y el 55 por ciento,
estaba en manos de sólo cuatro bancos extranjeros: Banco
Bilbao Vizcaya (BBVA), Santander Central Hispano (SCH),
Citibank y HSBC.
“Los fondos de pensión son la sabia que alimenta al mercado
de capitales”, dice Di Lorenzo citando a Dominique Plihon,
integrante de Attac Francia. En ese sentido, sostiene que el
sistema de AFJP fue un fracaso incluso según los parámetros
de aquellos que lo proponían. “Hubo un solo éxito: el del
sector financiero que se llevó enormes ganancias”, remata.
Cambios
El 22 de septiembre, en Dubai, capital de los Emiratos Árabes
Unidos, el gobierno argentino propuso una quita del 75 por
ciento del valor nominal de su deuda con los tenedores de
bonos. Quedó incluida una buena porción de los títulos que
las AFJP habían adquirido en casi nueve años de gestión. Al
31 de julio de 2003, sumaban 31.400 millones de pesos, de un
total de 44.430 millones que administran[v].
Ocurre que las empresas rechazaron la pesificación posterior
a la devaluación del peso y se quedaron con títulos por
23.948 millones de pesos, en moneda original –dólares- pero
que el Estado no estaba pagando desde diciembre de 2001 (ver
aparte). De este modo, en la actual negociación, la reducción
del valor nominal de la deuda afectaría a las jubilaciones de
los afiliados a las AFJP.
Por este motivo, se acentuó una corriente que se avecinaba
desde hacía algunos meses: modificar el sistema de
jubilaciones argentino. Tanto desde la Unión de AFJP como
desde los despachos oficiales se lanzan proyectos
alternativos. Varias generaciones serán rehenes de la
disputa.
[i]
Datos de la Secretaría de Seguridad Social a diciembre de
2002. Dirección Nacional de Políticas de Seguridad
Social. Publicados en Internet.
[ii] Daniel Muchnik, “Las AFJP en el ojo de
la tormenta”, Grupo Editorial Norma – 2002.
[iii] Idem ii.
[iv] Supeintendencia de AFJP (SAFJP) – “A
ocho años de la reforma previsional 1994-2002”.
[v] Superintendencia de AFJP (SAFJP) –
“Boletín Estadístico Mensual Agosto 2003, año 9 nro.
8”.
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