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LIBRO: SU AUTOR, LA EDITORIAL Y LAS FUENTES
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lo impublicable
Por
Jairo Straccia
Una de las solapas del
texto, así describe al autor: “Pablo Llonto nació el 12 de
abril de 1960 en San Martín, provincia de Buenos Aires. Es
abogado y licenciado en Periodismo. Ingresó como redactor de Clarín
en 1978. (...) Integró las redacciones de las revistas Noticias
(1992), Somos (1993), El Gráfico (2000-2002),
los diarios El Expreso (1995-1996), La Razón
(1996-1999), radio La Red (1993) y Libertad
(1994) y los canales VCC (1994) y Canal 9
(1993-1998). Como abogado integró los equipos de abogados
colaboradores del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)
en 1985 en los juicios por desapariciones durante la dictadura
y de la Asociación de Periodistas de Buenos Aires”.
Con 286 páginas y diez capítulos, “La Noble Ernestina”
tiene el prólogo hecho por Osvaldo Bayer, un reconocido
periodista y escritor argentino que pasó sus buenos años en
la redacción de “El gran diario argentino”. El libro fue
presentado el pasado 9 de abril, bajo la más completa
indiferencia de la mayoría de los pares de Clarín.
¿Cómo hacer un libro que nadie querría escribir, para el
que nadie daría testimonio firmado, que nadie querría editar
ni imprimir, y que los más poderosos de ningún modo desearían
que saliera? Seguramente, en algún momento Pablo Llonto pasó
por esta encrucijada, mientras se documentaba y ordenaba en
hojas y hojas todo lo que conseguía para su obra. Sucede que
también había otro factor: era un libro que no podía dejar
de ser escrito.
La vía de salida fue la Cooperativa Editora Astralib en
coordinación con la imprenta Chilavert. Ambos emprendimientos
han sido empujados por trabajadores que lejos están de los
lujos que conoce la viuda de Noble y las empresas que
rechazaron el material de Llonto: “Hubo
un tanteo previo con las grandes editoriales, con la respuesta
de que no se iba a editar nada contra el Grupo Clarín. Estas
experiencias ya la habían tenido algunos periodistas que habían
intentado escribir algo sobre “la Noble”, explica Pablo
Llonto.
¿Y con qué fuentes recopiló la información, cuando el pánico
cose las bocas?
Fuentes directas de adentro del diario. Trabajadores del
diario, periodistas, ex periodistas, ex trabajadores de
distintas secciones, gente que estuvo vinculada a la señora
de Noble y a Roberto Noble, gente vinculada al aparato
gerencial de la empresa y que por su puesto provocó que en
una parte del libro, en los agradecimientos, hubiera que señalar
que la inmensa mayoría de quienes fueron fuentes para esta
investigación pidieron por favor no ser mencionados por el
temor a las represalias. Porque Clarín funciona así, como si fuera una mafia, con presiones de
todo tipo, sobre todo con presiones políticas, porque tienen
una red de relaciones con el poder político que hacen que les
teman no solamente los periodistas, sino también el poder político
y el poder económico, y muchísimas organizaciones sociales
de la Argentina. Arriba
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