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UNA LUCHA DE HINCHAS Y VECINOS EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Resurgir de las cenizas

Tras malas administraciones, el club Atlanta se convirtió en el primero del fútbol argentino en irse a la quiebra y perder su sede social para afrontar pagos. Hoy, a diez años del episodio, los socios y vecinos de Villa Crespo pelean para recuperar el espacio perdido.

Por Mariano Barragán
mbarragan@segundoenfoque.com.ar

Deudas, quiebras, remates. Todas palabras emparentadas con la situación que viven las instituciones de fútbol, iniciada sobre todo a partir de la década del ’90.
En el comienzo del derrumbe, el Club Atlético Atlanta –hoy en la tercera división del fútbol argentino- fue el pionero. El 25 de setiembre de 1991 el juez decreta la quiebra de la entidad por incumplimiento del plan de pagos dispuesto en la convocatoria de acreedores. Atlanta se convierte así en el primer club afiliado a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en bancarrota.
Sin embargo, la debacle no concluyo ahí. El 28 de diciembre de 1994 se formalizó ante el escribano Carlos Goggia el convenio por el cual Atlanta, representado por Julio Jablkowsky y Enrique Fabricio (por entonces presidente y secretario general de la institución respectivamente) se obligaba a transferir su sede social a nombre de la firma Consucont S.A.. Ese día Atlanta volvió a entrar en la triste historia del fútbol argentino, al convertirse en el único club que vendió su patrimonio para pagar deudas. “Tuvimos que perder nuestra sede para poder evitar la pérdida de la continuidad del club”, recuerda Alejandro Korz, actual vicepresidente de la entidad.

Buenos tiempos

En su momento de apogeo, la sede social bohemia albergó a más de 17.000 socios. Deportes para todos los gustos y diversas actividades culturales eran la característica del predio. Karate, básquet masculino y femenino, tenis, boxeo, gimnasia artística, judo, voleibol, folclore, tango, patín, ajedrez integraban la variedad de actividades que ofrecía.

La inauguración oficial fue el 25 de mayo de 1942. Pero su popularidad comenzó a partir del ‘44, cuando gracias al aporte económico de un socio se mejoraron notablemente las instalaciones.

La historia marca que diversas figuras desfilaron por la calle Humbold, casi esquina Corrientes. La más destacada fue el mítico boxeador Mohamed Alí, quien disputó una pelea en el ring de la sede. También recuerdan orgullosos los hinchas de Atlanta el nacimiento deportivo de León
Najnudel, referente del básquet argentino y uno de los creadores de la Liga Nacional.

Volver a empezar

Toda ese prestigio quedó en el recuerdo y en las charlas de nostálgicos simpatizantes. Hoy, socios y vecinos de Villa Crespo están luchando para recuperar ese patrimonio, espacio fundamental del barrio.

La pelea se inició el 4 de abril de 2000, cuando cerca de mil personas se manifestaron ante la legislatura porteña. Dos días después, casi tres mil repitieron el reclamo en Scalabrini Ortíz y Corrientes de la Capital Federal.

A medidos de octubre último, unos 500 hinchas bohemios volvieron a marchar frente a la legislatura con una clara postura.
“Hay un terreno de casi 17.000 metros que hace 12 años está abandonado y pretendemos recuperarlo, no sólo para el bien de Atlanta sino también para el beneficio de colegios y los vecinos de Villa Crespo”, afirma Korz.
Pero la idea de los directivos de Atlanta no termina ahí: “Queremos sí o sí que este año se declare el predio ‘de utilidad pública’, para poner nuevamente en funcionamiento nuestra sede”, concluye el vicepresidente.
El rescate de las instalaciones eliminaría el foco infeccioso producido por el deterioro del lugar y la falta de espacios verdes que posee el barrio. Así lo reconoce el dirigente: “La sede se encuentra en un estado lamentable y los vecinos de Villa Crespo carecen de predios recreativos. Últimamente se han levantado varios edificios, pero sin embargo nadie pensó en la pérdida de plazas y parques que padece la zona”.
Ante los reclamos, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires planteó una posible solución. Según Korz la idea sería establecer un alquiler mensual: “El legislador
Jorge Giorno nos planteó que la comisión directiva de Atlanta debe comprometerse a que si se declara de utilidad pública, el club estaría dispuesto a pagar un alquiler mensual durante dos años, con la posibilidad de que una vez finalizado este tiempo se pueda recomprar la sede a los actuales propietarios”. En términos legales, el directivo admite que existiría una expropiación respetando el derecho a la propiedad, lo cual abre una luz hacia la definitiva recuperación del predio.
El punto clave para la concreción de esa idea es la postura de los dueños del terreno. Sin embargo, para Korz eso no es problema: “Nos comunicaron que están abiertos a cualquier tipo de negociación. Ellos son los propietarios del lugar y quieren que se les pague algún precio por lo que compraron, aunque saben que fue una muy mala inversión”.

Esta probable aceptación tiene un justificativo que beneficia a Atlanta. “Los dueños no pueden realizar ningún proyecto en ese terreno, debido a que allí corren cañerías de la ciudad para airear el arroyo Maldonado”, comenta el vicepresidente.
Para el directivo bohemio eso fue lo que mantuvo en pie a la sede: “Si no hubiese sido por las aguas del Maldonado, las instalaciones hubiesen sido demolidas, porque el lugar está muy bien ubicado y muchas personas pensaron que allí podrían construir un shopping, hipermercados o edificios”.
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