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ENTREVISTA CON RICARDO, EL
HIJO MENOR DE OLGA Y LUIS ARÉDEZ
"Quiero ver a Ledesma
en los tribunales"
Tras la muerte de su madre, se puso
al frente -junto a sus tres hermanos- de la lucha judicial y
política contra el Ingenio Ledesma. Reclama que la población
de Libertador pierda el miedo y se sume a las marchas. En
diálogo con Segundo Enfoque afirma que buscará resolver
“mucha cosa pendiente” con la empresa azucarera.
Por Jairo Straccia
¿Cuál es el
legado de la historia de tus padres?
Ellos marcaron toda una línea de resistencia. Mis padres
han dado la vida por una sociedad más justa y solidaria. No se
puede ser indiferente. Está en vos seguir o no seguir.
Queremos seguir porque queremos saber qué ha pasado, con Luis,
con mi mamá, con los demás desaparecidos. Quiero ver al poder
económico, a Ledesma, sentado en los tribunales, aclarando por
qué prestaron sus móviles el 24 de marzo del 76, por qué
comisionaron sus empleados para llevar adelante las
detenciones. Y esto se repitió en 1992 con la gran represión
contra los desocupados que cortaron la ruta, donde también la
gendarmería con las camionetas de Ledesma los reprimieron. Hay
mucha complicidad. Las listas de los desaparecidos salieron de
Ledesma. Lo dice el jefe de Relaciones Públicas en Sol de
Noche. Quiero que se siente en la Justicia esta gente.
¿Cómo sigue su lucha en el futuro?
La próxima marcha va a ser el 20 de julio y esperemos que
sea multitudinaria. Queremos insistir para que la población
vaya perdiendo el miedo. Siempre digo que la población de
Libertador, por más que dependa del Ingenio –que es el único
generador de trabajo- tiene que decir en alguna instancia
“hasta acá soporto toda esta complicidad del silencio”.
Siempre le hago cargo a la población de Ledesma que está con
mucho miedo.
¿Se está sumando gente del pueblo a las marchas de julio, o
siguen predominando los movimientos que llegan de afuera?
En la última marcha, posiblemente por ser la despedida de
los restos de mi mamá en la plaza, hubo muchísima gente del
pueblo, y había incluso grupos de ex empleados de Ledesma,
gente cesanteada, con sus banderas y todo. Ha habido alumnos
de escuelas secundarias esperando la marcha con banderitas.
Algo muy notable, muy bueno.
¿Piensan hacer un museo con la casa de sus padres?
Y, vamos a ver, por ahora estamos viendo. Está complicado.
¿Cada cuánto vas a Libertador y cuál es tu sensación?
Voy para las marchas. La primera vez que llegué, después
de la muerte de mamá, fui a un hotel, porque no quería estar
en la casa. Había flores en la puerta y una cinta negra.
Después, cuando llegué con las cenizas de ella, me quedé en la
casa, más armadita, más acompañado. Después la pasamos bien,
con mucha tranquilidad.
¿Ha tenido algún contacto con los empresarios de Ledesma?
Mi madre pidió una entrevista con el ingeniero Alberto
Lemos que en la época de la dictadura era el administrador de
la empresa Ledesma. Ahí el administrador aceptó que habían
puesto 43 móviles y había comisionado a sus empleados para
hacer las operaciones esa noche (N. del R.: la noche en que
secuestraron a su padre). Lo mismo ocurrió en “La Noche
del Apagón”, cuando liberaban toda la zona, con la
gendarmería, con la policía de la provincia de Jujuy. Hay una
gran complicidad y una gran falta de verdad. Hay mucha cosa
pendiente.
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