|
catástrofe
hídrica en santa fe: consecuencias psicológicas
Agua
hasta en el inconsciente
De todos los sexos y edades, los habitantes de Santa
Fe han sido marcados para siempre por una inundación sin
precedentes en Argentina. Son los afectados directa o
indirectamente por un río desbocado que arrasó con viviendas
enteras. Psicólogos de todo el país acuden al lugar para
aliviar un dolor que va por dentro.
Por
Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar
Muchos quedaron
impactados desde el primer instante en que vieron lo que el
agua hacía a pocos kilómetros de sus viviendas. Otros, no
tuvieron tiempo para reaccionar, todo fue un momento de terror
que selló para siempre sus vidas. Hubo quienes hasta que no
regresaron a su hogar hecho trizas por el incontrolado cauce
del río Salado, no se percataron de que se habían vuelto
seres sin pasado, sin recuerdos fotográficos, sin objetos
heredados de los ancestros.
Niños, jóvenes, adultos y ancianos de buena parte de la
provincia de Santa Fe, Argentina, protagonizan estas historias
luego de quince días con el agua a la altura de sus techos.
El río Salado, desde el norte del distrito, se desbordó y
produjo un mar de tragedias a lo largo del mes pasado (ver
aparte).
Más allá de los onerosos daños materiales que han padecido
las familias de la región y la economía santafesina toda,
las consecuencias psicológicas de la inundación en los
habitantes son impredecibles en intensidad y duración.
Desde un primer momento, se conformaron grupos con más de
trescientos psicólogos, psicopedagogos y psiquiatras que
viajaron desde todos los puntos del país para asistir en los
húmedos centros de evacuados a centenares de personas con
reacciones anímicas de todo tipo.
A medida que pasa el tiempo, la atención se hace más y más
requerida. El diario local El Litoral, informaba al
cierre del actual número, que 37 equipos interdisciplinarios
(compuestos por un médico clínico, un pediatra, dos
enfermeros y dos agentes sanitarios) se habían integrado para
afrontar la atención primaria de trastornos en la salud
mental.
En tanto, desde la Asociación de Psicólogos de Buenos
Aires, la licenciada Lucía de Andra, trabaja junto a docentes
de la provincia para evaluar y sostener a los niños y
adolescentes afectados por la crecida del Salado.
De Andra pertenece además al Capítulo de Medicina
Psicosocial de la Asociación de Psiquiatras de Buenos Aires.
Desde ese espacio se está armando una red de profesionales
para recorrer próximamente el territorio santafesino con el
fin de ayudar a la población en todo lo necesario y para dar
apoyo –también- a los mismos profesionales que ya están en
el área.
¿Cuál es el real impacto psicológico de una tragedia
como ésta en una persona?
La inundación de Santa Fe fue una situación de mucho
impacto emocional. Fue algo que ocurrió de noche, cuando la
gente estaba durmiendo y para lo cual no estaban preparados.
La manera en que cada grupo familiar y en que cada individuo
va a salir de esta situación dependerá de la historia que
tiene cada uno y, a su vez, de lo afectado que ha estado.
Quizás los más indefensos ante la “inundación psicológica”
sean los niños...
Las maestras son los principales agentes de retención en
este momento porque están en contacto directo con los chicos,
y porque ellas funcionan como un sostén emocional muy
importante. Una de las maestras me envió unos dibujos de los
chicos donde se va viendo a medida que van pasando los días,
como van proyectando todos los miedos, toda la angustia que
les provocó esta situación.
¿Qué expresan en esos dibujos?
En los primeros dibujos todo era negro, todo era inundación,
las casas estaban tapadas, algunos de ellos pedían en los
dibujos auxilio, en otros venía un helicóptero que los
ayudaba a salir de la situación. A medida que pasa el tiempo,
los dibujos se van clarificando y van pudiendo cada uno en la
medida de sus posibilidades elaborar este tema que ha sido tan
traumático para ellos.
¿Cómo se los apoya en estos casos?
La primera contención es el apoyo y la ternura. Los
chicos van a estar irritados. Hay que poder entenderlos. En un
chico los principales síntomas que pueden aparecer son o no
querer dormir de noche, o que le aparezcan pesadillas, donde
siente de golpe que el agua está tapando la casa, o querer
dormir acompañado por sus padres, o no querer ir a la
escuela, o estar en la escuela y no querer volver otra vez a
su casa.
Y el resto de los afectados que han perdido todo o casi
todo, ¿qué salida tiene para afrentar la crisis?
Lo más importante es destacar que se han armado redes
solidarias que están trabajando. Los profesionales, los
docentes y toda la población en general es fundamental para
poder ayudar a esta población a deconstruir la historia. Han
vuelto a sus casas y no solamente muchos de ellos no
encuentran nada de sus pertenencias, sino que sienten que
parte de su historia, las fotos, los documentos, no están.
Todo va a depender del sostén, por eso será importante que
se formen redes de profesionales para contener a toda la
población de Santa Fe y a todos los profesionales.
¿Por qué hace hincapié en que hay que “sostener” también
a los profesionales que han ido a ayudar?
Sostener a los profesionales es fundamental. Sabemos que hay
un síndrome que se llama el síndrome de Bornout, que se da
cuando el profesional está sometido permanentemente a una
situación de estrés, a una situación de angustia. Tengamos
presente también que muchos de los profesionales y de los
docentes que están ayudando, también han perdido sus
pertenencias, y entonces están haciendo un doble esfuerzo al
contener, por ejemplo, a los chicos. O sea nuestra tarea va a
ser a su vez de contención de los docentes y de contención
de los profesionales. Arriba
|