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Lavaca.org:
porque la comunicación y el cambio
algo tienen que ver
Por
Segundo Enfoque
Un
seminario distinto. No tiene tarimas, ni butacas, ni un orador
con su audiencia. No tiene ni siquiera un lugar fijo. Y no hay
que pagar para participar en él. Fue en Buenos Aires,
Argentina, durante el mes pasado, organizado por periodistas
que invitan a debatir sobre la comunicación y el cambio.
Detrás de la idea del “Segundo Seminario Itinerante de
Actualización Periodística” se encuentra Lavaca.org,
un portal periodístico que hace “periodismo de verdad”,
según se definen. Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Judith
Gociol y Diego Rosemberg son los responsables de un medio que
informa desde la necesidad de modificar el sistema imperante.
Profesionales de importante trayectoria en la prensa
comercial, son inquietos rompedores de moldes. Con la
actualidad de los movimientos sociales que buscan salidas a la
marginación, con opiniones relegadas por la agenda “top”
de los multimedios, este sitio de Internet se ha convertido en
un punto de referencia para la denominada “prensa
alternativa”.
En ese marco, igual que en 2003, decidieron convocar gente
para integrar un evento particular, con un objetivo poco común
en los seminarios de alfombra y Power Point: “Conocer y
reflexionar sobre las nuevas tendencias sociales y estilos de
pensamiento, representación y organización de la sociedad
civil”.
Tres sábados seguidos, el punto de partida fue un colectivo
que transportó a los interesados –incluido un hombre de Segundo
Enfoque- con
destino desconocido. El Movimiento de Trabajadores Desocupados
(MTD) de La Matanza, el predio de Roca Negra, en la provincia
de Buenos Aires, donde el MTD de Solano tiene
microemprendimientos productivos, o la fábrica recuperada por
sus trabajadores Ghelco, fueron los destinos en cada caso.
Rondas de mate y opiniones, de facturas y observaciones
prolongadas, atravesaron las jornadas repletas de
descubrimientos. Un grupo de personas que aún en la miseria
decide negarse a los subsidios del Estado, prefiriendo su
independencia al asistencialismo condicionante; una organización
que busca autonomía a toda costa, con proyectos
autosuficientes; y mujeres y hombres que decidieron tomar su
lugar de trabajo y socializar la producción para sobrevivir
en un sistema capitalista que los había dejado en la calle.
Aportes nuevos, en busca de una superación. Y en cada
oportunidad, el debate sobre la comunicación sobrevolaba los
intercambios: ya fuera por la necesidad de reapropiarse de
algunos términos, o como puente para la difusión de
paradigmas diametralmente opuestos a los dominantes, o para
mejorar el diálogo entre movimientos, o para enfrentar la
embestida de los grupos de comunicación que pintan a gusto
cualquier paisaje incomprensible a simple vista. O porque algo
así como el periodismo podría motorizar una salida para esta
gente.
Se supone que en un mes los que transitaron las reuniones
deberán presentar un escrito sobre la “libertad de expresión”
y la “desigualdad informativa” con contribuciones a la
comunicación en general, o a la comunicación dentro o desde
de los movimientos de este corte social.
Es nítido que a los imperios de la comunicación cada día
les hacen menos falta los periodistas y más los operadores de
la noticia disfrazada de otra cosa. Queda claro, luego de esta
experiencia, que en cambio, en las organizaciones que hacen
carne paradigmas de autogestión, autonomía o gestión
obrera, por ejemplo, sí le hacen falta periodistas.
Periodistas: mujeres y hombres, viejos y jóvenes con ganas de
apoyar grabadores en la tierra, o anotadores sobre el pasto,
con ganas de idear para la acción desde el corazón del
cambio. Con ímpetu de comunicar para algo luminoso,
nuevo.
A esta altura, cuatro huellas se ven: es el camino que
empezó a marcar la vaca. Arriba
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