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¿QUÉ
PROPONE EL ALCA?
Significados
del libre comercio
El mercado más grande del mundo impulsado por la
primera potencia económica del globo. Qué dice el texto del
proyecto ALCA, a casi dos años de su posible entrada en
vigencia. ¿Oportunidad de una distribución más equitativa,
o perpetuación de la miseria en América Latina?
Por Jairo
Straccia
El
Área de Libre Comercio de las Américas es un proyecto
continental impulsado por los Estados Unidos desde 1990, que
propone la circulación irrestricta de mercancías y capitales
a lo largo y a lo ancho del continente, esquivando Cuba, nación
que se mantiene al margen, según dicen en la Casa Blanca,
“por su postura frente a los regímenes democráticos”.
Hace doce años, George Bush (padre), dio el puntapié inicial
con la Iniciativa para las Américas (IPA). A partir de allí,
tres encuentros de presidentes del continente (en 1994, 1998 y
2001) llamados Cumbres de las Américas, han ido marcando el
camino con el objeto de reducir las barreras arancelarias a
cero para el comercio intra-regional, no más allá del año
2005.
En forma intercalada, se han reunido los ministros de Comercio
del Hemisferio en siete oportunidades: Denver, Estados Unidos
(1995), Cartagena, Colombia (1996), Belo Horizonte, Brasil
(1997), San José, Costa Rica (1998), Toronto, Canadá (1999),
Buenos Aires, Argentina (2001) y al cierre de esta edición,
se encontraban en Quito, Ecuador.
Desde la reunión de San José de Costa Rica, se hallan
funcionando grupos de trabajo aplicados a temas específicos,
como las prácticas anti-dumping, las políticas de la
competencia y el arreglo de disputas.
A su vez, luego de que el ex presidente de Estados Unidos Bill
Clinton dejara su cargo sin conseguir el fast-track, la
vía rápida para negociar acuerdos comerciales sin tener que
someterlos a las modificaciones del Capitolio (limitado a
decir “sí” o “no” globalmente) quedó en manos de
George Bush (hijo), a principios de agosto último. Este fue
el gesto más fuerte desde que se iniciaron las conversaciones
de los Estados Unidos de que su voluntad es la integración
continental.
Letra chica
Andrés Musacchio, en un trabajo del Instituto de
Investigaciones de Historia Económica y Social, de la
Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos
Aires (UBA) destaca los principales objetivos del ALCA. La
intención de reducir las barreras arancelarias, de establecer
un régimen común de inversiones, de reglamentar las compras
del sector público y la necesidad de establecer pautas políticas
de competencia son finalidades expresadas con claridad,
sostiene Musacchio, en el texto que se trabaja por estos días.
Por otro lado, en el comercio internacional, existen también
las barreras no arancelarias. Esto es, trabas como la
necesidad de presentar certificados sanitarios o
fitosanitarios con determinados requisitos para ingresar a un
mercado, o una legislación anti-dumping (contra la
competencia desleal) direccionada a frenar ciertas
importaciones, o subsidios agrícolas que aventajan la
producción local frente a las mercancías importadas.
Obstáculos como éstos son fuente de la mayor preocupación
de los empresarios latinoamericanos, porque, según dice
Musacchio, en la letra del borrador sólo figura la voluntad
de “examinar” estas barreras, principal herramienta de
protección comercial de Estados Unidos, justamente el
gendarme del libre-comercio en el continente.
Basta con mirar mayo de este año, para observar cómo el
Senado aprobó un aumento de nada menos que el 70 por ciento
en las contribuciones para la agricultura de exportación. La
próxima década, entonces, los sectores agrícolas
estadounidenses recibirán 180 mil millones de dólares en
subsidios y provocarán una pérdida, por ejemplo, a la
Argentina de 1400 millones de dólares anuales. Lo sufrirán
los productores de trigo, maíz, legumbres, arroz, algodón,
miel, azúcar, leche, frutas y vegetales.
De concretarse el ALCA, allá por 2005, si firmaran los 34 países
que están en tratativas, reunirían, según datos oficiales a
1999, un total de 783 millones de habitantes, que a los
efectos del proyecto, serían la misma cantidad de
consumidores. En una superficie de 38.400.000 kilómetros
cuadrados, convivirán países tan dispares como Estados
Unidos –con un Producto Interno Bruto de 8900.00 millones de
dólares- y Belice –con 0.25.
En tanto, y quizás para explicar las motivaciones
estadounidenses en el ALCA, bastaría con decir que el PIB de
la Unión Europea en 1998 representaba el 18.6 por ciento del
total mundial, mientras que Estados Unidos representaba el
20.8 y Japón el 7.4. La zona de libre comercio de Alaska a
Tierra del Fuego, por su lado, hubiese sumado ese año el 31.5
por ciento del total mundial. Arriba
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