|
ENTREVISTA
CON FERNANDO DELGADILLO, CANTANTE MEXICANO
"Este
sistema va a matar al artista"
Disfruta
más al escribir que al cantar. Segundo
Enfoque lo entrevistó en exclusivo y habló de política,
de los contrastes del planeta, y por supuesto también de su
arte. Contó cómo es crear en un mundo acelerado donde la
ambición y el dinero parecen valores primordiales. Sabe que
hay gente a la que pueden urgirle canciones. “A lo mejor mis
canciones pueden sembrar ideas”, dice.
Por
Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar
Cantante
bohemio de 36 años. Vive de andar de gira por México con la
guitarra bajo el brazo. Aunque desearía que le bastara con
inventar canciones, nada más. Con pelo largo y algo de barba,
entre discos de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y otros
trovadores compatriotas suyos, es un exponente de temas
rebeldes, de los que ya quedan pocos.
Empezó con el folklore porque le gustaba la percusión y era
más accesible un bombo legüero que una batería para el rock
and roll. Allí dio los pasos iniciales en la música. Aunque
no era sólo música.
¿Cuándo comenzaste a cantar?
A hacer canciones empecé hace unos diecisiete años. Cantar
he cantado toda la vida. Desde niño, creo que me gustaba eso
de las canciones y ese sueño en el que cae el que está
cantando y a veces también los que están cantando con uno y
que comparten la canción. Por esa especie de acto de
ilusionismo cuando se está haciendo una canción.
¿Empezaste por el folklore?
Sí, estábamos tocando en ese tiempo canciones de Quilapayún,
también nos gustaba mucho la canción chilena y la cantábamos
mucho. Había cosas que hacían que me pudiera acercar a esa
canción que hablaba de las diferencias, de las fronteras
humanas. Y después pensando primero en los demás, me acercó
un poco el humanismo, el asunto de la fraternidad, no sólo
buscar la libertad, ni sólo la igualdad, sino la fraternidad.
Y empecé a escribir canciones, o a intentar hacerlo. Tenía
como 22 años.
¿Qué disfrutás más: componer la canción o cantarla en un
escenario?
Definitivamente hacerla. Me gusta más que estar cantando ante
un público. El trabajo de la composición es lo que más me
gusta. Pero de lo que puedes vivir es de cantar, no de
estarlas haciendo, por lo menos en este momento.
¿Cuándo escribís, lo hacés espontáneamente o elegís un
momento?
Las intento forzar pero casi nunca me sale nada. En esta vida
común, sobre todo trabajando en esto de andar cantando, de
repente no me vienen ideas. Cuando me vienen, las anoto. La
verdad es que las mejores cosas que he podido concretar han
sido cuando tengo una idea de algo y me pongo a trabajar la música.
Sobre el ritmo escribo la letra y ya sobre la letra le hago la
música completita. Un poco se van haciendo unas con otras.
Habitualmente, ¿escribís muchas canciones de golpe?
A veces tengo una idea y lo que me pasa es que me puedo tardar
hasta dos años en hacer la canción. Tengo muchas canciones
empezadas y de repente tengo alguna idea para terminarla. Me
he ocupado en hacerlas bien, más bien como me gustarían a mí,
que me cuesta mucho trabajo, antes de hacerlas por hacerlas
nada más.
¿A qué le escribís?
Tengo cuatro géneros: el amor, el humor, lo social y lo
vivencial. En torno a esto hago conjugaciones, y así es como
he hecho mis canciones. Hay temporadas en que andas de buenas,
otras que andas con penas y desdichas y yo creo que se va uno
enriqueciendo de esos momentos. Enriqueciendo sólo de
canciones... (risas).
Rebeldía musical
Mientras el periodista argentino pregunta con un porteño
y prepotente “vos”, el artista mexicano responde con un
amable “tú” que resalta las disparidades lingüísticas
dentro de América Latina. Sin embargo, Fernando se muestra
preocupado por las desigualdades sociales y acostumbra a
volcarlo en las letras de sus temas.
¿Te considerás un cantante de protesta?
Creo que tengo una parte en mí que está en constante rebeldía.
Ha sido así toda mi vida, no por moda o porque me parezca
atractiva la posición de la protesta. Es que este mundo está
todo mal y de cabeza. No sé si lo pudiera poner bien si me
dieran las riendas, pero al menos uno puede señalar lo que no
le parece y lo que uno alcanza a ver desde su punto de
observación.
¿Creés que podés cambiar algo con tus canciones?
Pues yo no creo que se pueda cambiar nada. Uno está haciendo
canciones y pone en ellas lo mejor de uno mismo, pero no estoy
muy seguro de que puedan llegar a cambiar algo. A lo mejor,
pueden sembrar ideas, eso es lo que sí podrían hacer. Quizás
haya gente que responda de acuerdo con lo que estoy diciendo o
en contra, pero que se le haga un criterio. Es un poco la
intención de las canciones sociales que puedo llegar a hacer,
que tengan algo que ver con eso, con una opinión personal que
se pueda discutir en una casa o en una mente.
¿Estás afiliado a algún partido político?
No me he declarado por ningún político. Creo que el hombre
es tan variable, que incluso alguien con quien puedes estar
completamente de acuerdo en un momento, esa persona cuando
recibe poder va a cambiar mucho. Depende de su formación, de
cómo fue su infancia y su adolescencia, de qué cosas tiene
encima, qué cosas terribles le han pasado, no sé.
¿Una salida todavía puede ser el socialismo?
Creo que el hombre tiene que evolucionar. El socialismo
promueve mucho la igualdad, pero se le olvida la fraternidad,
y por eso tiene diferencias y grandes abismos en la libertad.
Y yo veo que el capitalismo tira a la pura libertad y crea sólo
diferencias sociales abismales, porque precisamente le viene
faltando la fraternidad, entender que el hombre sigue siendo
hermano del hombre. Habría que considerarnos terrícolas, del
planeta Tierra, para ayudar al que le falta y para compensar
un poco.
¿Estas diferencias se ven mucho en México?
Claro, todo el tiempo lo ves.
Aquí en ciudad de México la gente más o menos vive. Puede
tener o anda buscando alguna oportunidad económica. Pero en
el campo hay mucha miseria, hay gente que muere de hambre.
A la distancia, “el mexicano” promedio -que aparenta estar
conforme con su realidad- no parece ser el espectador que uno
imagina para tus canciones, muchas veces rebeldes o
cuestionadoras.
México es un país de países. Y hay mucha gente, la mayoría,
que piensa así como tú dices, pero aquí en Ciudad de México
somos más de 25 millones. Hay muchas y diferentes culturas
dentro de una misma. También hay mucha gente a la que pueden
estar urgiéndole canciones.
¿Qué visión se tiene en México de los EE.UU.?
Hay mucha gente que está completamente de acuerdo con todo lo
que Estados Unidos diga. Creo que es la gente en el poder básicamente.
Hay gente que está de acuerdo con otras teorías, con otras
ideas, que tienen que ver con el crecimiento general de la
gente, pensando en los que menos tienen, a los que no les hace
falta tanto la tecnología que pueda aportar el comercio o
todo este sistema económico de EE.UU.
¿En cuál de esas posturas te inscribís?
Mi opinión la podría poner con ese refrán que aquí en México
dice : “Pobrecito de mi país, tan lejos de Dios y tan
cerca de los Estados Unidos”.
Dilema
Fernando muestra otra vez el dilema de muchos que se
rebelan contra el statu
quo: ¿dar pelea por los medios que genera el propio
sistema, o salirse de él para gestar un cambio desde afuera?
En su obra ofrece una irónica canción a los que se venden
como cantores rebeldes y resultan ser más felices que ninguno
en ese puesto, pero que en realidad prefieren no modificar
nada.
¿Qué le criticás al cantante de protesta ?
Le critico participar de ese estado de moda que fue la
protesta y luego haberse convertido completamente al sistema.
Esto puede parecer como que toda la gente que protesta puede
llegar a cambiar y volver del lado al que estuvo criticando.
Me parece que he visto muchos casos así. Sin embargo, no creo
que todos por fuerza tengan que terminar del mismo modo.
¿Se puede cambiar al sistema desde adentro, o hay que salir
de él para promover otras alternativas?
Yo lo vería así: si estás dentro del sistema y lo estás
criticando, más probable es que termines convenciéndote de
que estaba bien.
¿Adherís a la propuesta del Subcomandante Marcos?
Me parece que está de maravillas. Me interesa mucho todo el
tema de los zapatistas. Sostienen que los pueblos indígenas
necesitan autonomía, necesitan manejarse por sus propias
leyes, ya que ellos tienen leyes anteriores todavía al
sistema europeo que tenemos en México, a este occidentalismo
en el que se convierte México después de la conquista. Ellos
se consideran como nación indígena y la Constitución dice
que hay una para todos los mexicanos. Eso es lo que se
contrapone, y por eso no se arregla. La Constitución dice una
cosa y ellos quieren su autonomía, su propio México que
consideran que es donde nacieron y que culturalmente se
merecen.
Un sistema económico como el que venís criticando, ¿puede
afectar al arte, a la canción?
Puede llegar a matar al artista. Creo que es adonde llegará,
porque el artista necesita tiempo para poder hacer obras artísticas,
si no se vuelven más bien artesanales. Van a estar vendiendo
y cumpliendo la función de estar al alcance de todas las
radios, para funcionar en un sistema económico. Las compañías,
por ejemplo, a mí me pedían que hiciera un disco al año,
pero a veces no tengo canciones buenas en un año, necesito año
y medio, o necesito dos año para tener un buen disco. Arriba
|