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LA VIDA EN LOS BARRIOS
CERRADOS
"Una sociabilidad
limitada"
Los countries, que proliferaron cerca de la Ciudad de Buenos
Aires en la década del 90, hoy son elegidos por las clases más
acomodadas como residencias permanentes en procura de más
seguridad. Cecilia Arizaga, investigadora, explica que también
responden a la búsqueda de un “nosotros” especial.
Características de las generaciones que se gestan entre muros.
Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar
Algunos son lujosos, elitistas, otros tienen un carácter
étnico. Otros se han venido un poco a menos. En Argentina,
existen desde la primera mitad del siglo XX, pero en la
última, se convirtieron en la expresión barrial de la
profundización de la desigualdad.
“La expansión de barrios privados y countries se
encuentra entre las dimensiones más emblemáticas y más
radicales de este proceso de privatización que atraviesa el
país desde hace poco más de diez años”, expresa la socióloga
Maristella Svampa en su libro “Los que ganaron: la vida en los
countries y barrios privados”, editado por Biblos, en
2001.
Alrededor de 300 mil personas viven hoy en los aproximadamente
540 barrios cerrados, countries y clubes de campo que
circundan la Ciudad Autónoma de Buenos Aires[i].
“El aumento de la inseguridad llevó a que el 80 por ciento de
los propietarios de una vivienda ya terminada en estas
urbanizaciones resida en forma permanente, cuando hace poco
más de un año sólo lo hacía el 30 por ciento”, expresa el
diario económico El Cronista Comercial en su edición
del 19 de abril pasado.
A la búsqueda de un lugar seguro, se le ha sumado también el
bajo costo de construcción de este tipo de edificaciones. Con
terreno incluido, el metro cuadrado cuesta 480 dólares. Hoy
hay más de 50 mil viviendas en barrios cerrados, cuando hace
cinco años ese número no llegaba a 24 mil. Nada más que en
2003, se construyeron en el llamado “conurbano bonaerense”
(primer cordón de la Provincia de Buenos Aires que rodea la
Capital Federal) 4 mil casas unifamiliares, según se desprende
de un estudio de la firma Stieglitz Construcciones, publicado
en diciembre último en la prensa argentina[ii].
La investigadora Cecilia Arizaga pertenece a la Facultad de
Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y
ha hecho numerosos estudios cualitativos sobre la población de
este tipo de urbanizaciones. Segundo Enfoque la
entrevistó para conocer qué relaciones se producen en estas
burbujas sociales, y qué consecuencias pueden traer en el
desarrollo de una comunidad.
¿Podría dar una breve explicación de qué son los countries?
Las urbanizaciones cerradas -aquí se engloban los barrios
cerrados, los countries, los megaemprendimientos, que
se llaman “nuevas ciudades”, como Pilar del Este o Nordelta
(Nota del R.: al norte de la Ciudad de Buenos Aires)-
comparten una característica que es el cerramiento y la
seguridad privada, y ciertos servicios privados al interior de
un espacio, que se diferencian tajantemente del el territorio
circundante. Los barrios cerrados no son nuevos, en la medida
en que hay countries que datan del ‘30 y del ‘40, pero
lo que aparece como nuevo en el ‘90 es este auge de irse a
vivir de modo permanente a una urbanización cerrada. Es decir,
irse de la ciudad, de la Ciudad de Buenos Aires, de la
Capital, del centro, hacia el suburbio y no al suburbio
abierto, sino a urbanizaciones cerradas.
Al ir a urbanizaciones cerradas, ¿sólo se busca más seguridad?
Se buscan varias cosas. Lo que aparece a simple vista es
la búsqueda de seguridad. Cuando uno comienza a hablar con la
gente, lo primero que surge es el factor seguridad. Pero una
seguridad que también se relaciona con ver a la Ciudad de
Buenos Aires, que era su lugar de origen en muchos casos, como
un lugar que se ha vuelto impredecible, caótico, violento, que
ya no es reconocido como el lugar de su infancia. Dan mucha
cuenta de su historia barrial. Es gente que cuando uno ahonda
en la entrevista, no vivió en barrios, sino en zonas más
centrales. Hay toda una idea de volver al barrio. Pero la idea
de volver al barrio no solamente es por la seguridad. Sino que
habla de la búsqueda de relaciones más estables, más
homogéneas también, aunque el barrio porteño era una mezcla,
eran heterogeneidades, pero hay una búsqueda de cierta
construcción de un “nosotros”, mucho más fuertemente que en lo
que uno puede encontrar en distintos grupos dentro de la
ciudad.
¿Cómo es la vida en el country?
Muchas urbanizaciones cerradas, sobre todo las que se
llaman countries, funcionan como clubes, entonces
tienen su lugar de esparcimiento y recreación dentro del mismo
espacio de residencia. En algunos casos, están los colegios en
el mismo lugar. Pero si no están ni las actividades deportivas
ni los colegios, existe lo que nosotros llamamos redes. Son
zonas que a partir de la autopista se conectan en una especie
de punto a punto con la urbanización cerrada extendiendo de
alguna manera esta red de encapsulamiento.
¿Qué tipo generaciones se gestan allí dentro?
En cuanto al modo de sociabilidad o las competencias que
tienen los chicos que se crían en estas urbanizaciones
cerradas cuando van a la ciudad, es un tema que yo he
trabajado en el último tiempo con chicos que eran del nivel
primario y del nivel secundario, y chicos universitarios que
vivían en urbanizaciones cerradas y que iban a universidades
privadas que estaban dentro de la red de countries y
urbanizaciones cerradas. Lo que pasaba –sobre todo con estos
chicos universitarios, que ya están más próximos a tener que
salirse sí o sí del circuito de urbanizaciones cerradas- es
que dan cuenta de la falta de competencia para moverse en la
ciudad. No sólo se trata de las dificultades para moverse como
peatones (porque están acostumbrados a circular en auto), como
saber tomarse un colectivo un auto. Esas son competencias que
se adquieren rápidamente. Ellos están hablando de falta de
competencia para tener esa comunicación constante con un
“otro”, con salirse de cierto “nosotros” que promueve la vida
en una urbanización cerrada, si bien no se está planteando
como que “nunca salen”, pero la red de sociabilidad está
centrada en un círculo social mucho más limitado. Eso trae
consecuencias. El mismo chico se siente falto de competencia,
y es paradójico, porque los padres explican su decisión (de ir
a vivir al country) centrada en sus hijos, pues arguyen
que es una vida mejor que le van a dar a sus hijos.
Usted habló de los universitarios. ¿Cómo afecta a los niños el
criarse en un barrio cerrado?
Se dan cuestiones que no es que no aparezcan en la ciudad,
o en comunidades abiertas, sino que toman un aspecto más
acentuado. Por ejemplo, los fines de semana, los chicos que no
tienen movilidad propia y que dependen del lleva y trae del
adulto se ven limitados en su circulación. Hablo de chicos que
si estuviesen viviendo en la ciudad podrían moverse más
autónomamente. Y esto promueve en muchos casos conductas que
podríamos llamar molestas hacia los vecinos y en algunos casos
bastante más que molestas (roturas de casas, etc.), que tienen
que ver con grupos de chicos que se encuentran en estos
lugares y no tienen posibilidades de salir de ahí, de ir al
cine o a caminar por el shopping por su propia cuenta. Son
cuestiones que no digo que no pasen en la ciudad, como este
tipo de vandalismo adolescente pasa también en la ciudad
abierta, pero el sistema de encapsulamiento en muchos casos
promueve que estos casos ocurran en un espacio que
numéricamente es mucho más limitado. Esto ha provocado que los
adultos deban tomar cartas en el asunto en el último tiempo,
contratando a profesores de gimnasia para que se ocupen del
tiempo libre de los chicos, o para que los lleven a lugares
céntricos y así librarse de tener que llevarlos y traerlos.
La proliferación de urbanizaciones cerradas ¿es un fenómeno
global?
No es un problema de Buenos Aires o de algunas ciudades
importantes de la Argentina. Es un hecho que ha sido importado
de Estados Unidos, y lo que se ve es un cambio en el modelo
urbano de lo que era la ciudad más europea, hacia un modelo
más americano. En Estados Unidos desde hace ya unas décadas
hay un auge de lo que ellos llaman gated communities e
incluso uno puede ver que en ciudades europeas esto está
empezando a pasar. En Francia, en Toulouse hay una emergencia,
no con la fuerza que tiene acá, de este tipo de
urbanizacioines, con otras características. El tema es que
empieza a haber urbanizaciones cerradas. Después, las
características dependen de las particularidades de cada
sociedad. No es lo mismo la gated community americana
que la que está acá en Pilar, ni probablemente que la que esté
en Caracas.
[i] Consultora Tasaciones
Argentinas (TASAR) – El Cronista Comercial – 19/04/04.
[ii]
El Cronista Comercial – Diciembre 2003.
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