Segundo Enfoque - Periodismo por vocación

Volver a la página principal

» Política
» Economía
» Mundo
» Info. General
» Cultura
» Deportes
» Metamensaje

TELEVISIÓN Y CULTURA

"Soy Gitano": ficción y realidad

Ardientes e impulsivos son los personajes del culebrón. Todos usan oro, dicen “joder” y escuchan flamenco. El estereotipo del gitano asociado a la delincuencia es el mensaje que llega a los espectadores. El escritor Jorge Nedich nos cuenta acerca de su cultura y advierte sobre los riesgos de la pantalla cuando reproduce y alimenta los prejuicios de la sociedad.

Por Jesica Bossi
jbossi@segundoenfoque.com.ar


“Gracias Dios que no creo en nada”, dice el paradojal estribillo de la canción que suena en la apertura de la tira de ficción más exitosa de la productora Pol-ka, por Canal 13. Millones de televisores sintonizan la señal de lunes a viernes a las 22 horas en Argentina, para seguir las desventuras de un grupo de gitanos que vive en Buenos Aires, sus pasiones y sus odios. La historia de dos familias enfrentadas –Amaya versus Heredia- se entremezcla con brujerías y situaciones límite (todos los personajes “casi” se mueren o regresaron del más allá). 
Música de flamenco, un poco de taconeo y miradas sensuales, alimentan la noción de la fogosidad gitana. Y un entramado de negocios turbios y códigos delictivos reflejan un estereotipo vinculado a la ilegalidad. 
“Hay que alertar que no todos los gitanos son mafiosos”, señala el escritor Jorge Emilio Nedich, autor de “Gitanos”, “Ursari” y “Leyenda Gitana”. Junto con su familia fue nómade y deambuló por distintos rincones del país hasta los 17 años. Por esta circunstancia, no accedió a una escolarización durante su infancia y aprendió a leer y escribir recién en su adolescencia. 
En diálogo con Segundo Enfoque, Nedich -en su condición de escritor y como miembro de la nación gitana- interpreta la novela y advierte sobre ciertos prejuicios.

¿Cuál es el origen de los gitanos?
El pueblo gitano es el pueblo rom, que en el siglo X decide emigrar de la India. Recalaron en Egipto donde encontraron una fuente propicia para seguir desarrollando sus conocimientos astrológicos. Al salir de Egipto fueron llamados “egipcianos”, “egitanos” y, finalmente, gitanos.
Ser gitano es una filosofía de vida. Ellos salieron con la religión natural de la India, hablaban y escribían en sánscrito. Esa escritura en occidente se pierde, deja de usarse, y se convierten en analfabetos. En primer lugar, pasaron por el esclavismo, atravesaron el feudalismo, hasta que llegó la revolución industrial. Los gitanos se negaron a vender su fuerza de trabajo. Entonces, se decretaron las primeras leyes contra la errancia y la vagancia para todo aquel que no se sumara. ¿Qué pretendían los gitanos? Mantener su identidad, su modo de vida y trabajo. Por aquel entonces era la artesanía y el trueque.

También hubo una condena por parte de la Iglesia...

Cuando la Iglesia traza su visión de mundo y se transforma en el primer estado universal, comienza a reprimir a todo aquel que no adhería a sus postulados. Los gitanos obviamente no adherían porque los desconocían o porque no tenían ganas de acceder a una religión que les era ajena. No iban a misa, no pagaban diezmos. 
También aparece la propiedad privada y la gente decía: “Lo que está acá adentro me pertenece”. Y los gitanos desde su raciocinio decían: “Pero cómo le pueden pertenecer los animales, los árboles, todo lo que hay dentro de este territorio si esto es de la naturaleza”. Había una lógica distinta. De ahí esta manía de los gitanos de no respetar territorios. Entonces incurrían en delito porque atravesaban propiedades privadas. 

¿Por eso se asocia al nomadismo con el delito?

Claro. Cuando uno es nómade, atraviesa un campo, tiene hambre y ve un animal, lo faena, se lo come y deja el cuero colgado. Y esto no es cuatrerismo sino necesidad. Los gitanos vivían de esta manera. No entendían que esa vaca a partir de la propiedad privada ya tenía un dueño, una marca y no se podía comer. Esto hace a la mala fama del gitano. Pero se trata de un delito que cometía el pueblo gitano en aquel entonces que tenía que ver con la supervivencia. Pero también hay cosas que el nomadismo impide como el delito a gran escala. Un grupo de gitanos pasaba por un monte de algarrobos y no lo talaba porque no había forma, ni una razón de ser para talarlo. En cambio, sí la hay para el capitalismo: convertirlo en ganancia. 

En la tira se asocia la figura del gitano como un personaje oscuro, mafioso. ¿Qué opina?

Esto viene de larga data. La Iglesia católica los condenó por paganos. Las primeras leyes contra la vagancia son para aquellos que nos se plegaron a la revolución industrial. Y en la actualidad ese concepto se sigue manteniendo porque el pueblo gitano no tiene representatividad. Es una nación pero no un Estado, por lo tanto, no sale a defenderse cada vez que es agredido por este tipo de cuestiones. 
Con respecto a la tira, debo decirte que a mí me gusta. La encuentro muy atractiva. Soy un tipo que hace ficción, ha escrito diez novelas –publiqué sólo tres- y trabajo como corrector y editor para Emecé. Entonces, me encuentro a diario con textos en donde percibo la inteligencia del autor y a veces con la inocencia. En la tira me parece que no hay inocencia, pese a que me guste. 

¿Cómo sería eso?

Por un lado, tenemos un cliché que es que dos hermanos que se disputan el amor de una mujer y, por otro, un goteo cultural que pretende mostrar a la cultura gitana, pero que no es fidedigno. Ellos han tomado cosas, por ejemplo de mi novela, pero para hacer otras y me parece bien. Ahora detrás de la historia amorosa y del goteo cultural, hay toda una colectividad gitana que es mafiosa. Hay negocios blancos que ocultan negocios negros, y diálogos como: “Necesito dos camionetas, pero están los dueños arriba”. Es decir, cosas que apuntan a un grupo mafioso. No hay ingenuidad en los autores porque en los procesos de construcción estos aspectos se revisan mucho. Pongo un ejemplo, si aparece una serie que se llama “Soy judío”, se muestra un goteo de la cultura judía y a toda la colectividad viviendo de la usura, seguramente habría algún problema. Canal 13 pensaría si pasar esa tira o no, y la gente de Pol-ka lo pensaría también. 

Como gitano, ¿te molesta la novela?

A mí particularmente no me molesta en demasía, pero sí hay que alertar que no todos los gitanos son mafiosos, como tampoco todos los judíos son usureros ni todos árabes fundamentalistas.
Arriba

Notas relacionadas

Ficha técnica

En números previos

-

Política - Economía - Mundo - Info. General - Cultura
Deportes - Metamensaje - Nosotros

Copyright 2002 ©
Buenos Aires, Argentina
Todos los derechos reservados