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¿Por qué Szpolsky puede expandirse
dejando un tendal?
Por
Segundo Enfoque
Es un
conflicto laboral con una pregunta que retumba detrás: ¿por
qué señores oscuros pueden seguir expandiéndose en empresas
periodísticas mientras van dejando el tendal a su paso?
El empresario Sergio Szpolsky despidió a 25 trabajadores de la agencia de noticias
argentina Infosic el 7 de enero, y ya planea seguir ampliando
su dominio de medios de comunicación, según denuncian los
periodistas que luchan para no perder su empleo.
Szpolsky fue protagonista de la quiebra del Banco Patricios
que perjudicó a numerosos ahorristas en 1998, y también fue
condenado por el tribunal de ética de la Asociación Mutual
Israelita de la Argentina (AMIA), por haber aprovechado su
condición de tesorero de la institución para beneficiar a su
propio banco[i].
Hoy –con todas las dificultades que existen para determinar
quiénes son los verdaderos dueños de los medios- se sabe que
es propietario del diario universitario La U, junto al
empresario delarruista Luis Cetrá. Y que en el último
trimestre del año pasado adquirió la revista Veintitrés.
Hace unos años, también fue socio de Daniel Hadad cuando éste
desembarcó en el diario económico que hoy se llama Infobae.
El 5 de diciembre de 2003 se había hecho cargo de la empresa
de monitoreo de medios Infofax S. A., que incluía el servicio
de información a nivel nacional Infosic. En aquella
oportunidad se presentó como miembro del grupo Invermedia,
integrado también –además de Cetrá- por Fernando Sokolowicz,
Carlos Zabalza, Ramiro Agulla y Oscar Azar[ii].
Infosic había pertenecido a César Mansilla (de hecho el
edificio donde funcionó hasta el último día, en Humberto 1º
2286, ciudad de Buenos Aires, es de él), hombre del grupo
Nueva Comunicación, quien después de muchas idas y vueltas se
desvinculó de forma no muy clara, tal como contaron los
trabajadores a este medio en noviembre de 2003.
Al poco tiempo, llegó Szpolsky. Un fotógrafo fue “reubicado”
como telefonista. Los acreditados en organismos públicos,
algunos intercambiados entre sí, otros sencillamente
relevados. Una sistemática manipulación en busca de que el
empleado eligiera irse “por las suyas”. Se abrió un retiro
voluntario. Tres trabajadores accedieron, cobraron la primera
cuota… y nada más. “Szpolsky nunca pagó, en todas las empresas
que tuvo, una cuota de un retiro voluntario”, cuenta hoy
Andrés Carpintero, uno de los delegados de la comisión interna
de Infosic.
Él, y dos empleados más, son los únicos que quedaron. Desde
aquél viernes, los trabajadores están en asamblea permanente
en el edificio, que sostienen con guardias día y noche, y en
negociaciones con la patronal en el Ministerio de Trabajo de
la Nación. Allí, Szpolsky, representado por la abogada Liliana
Arias, decidió no acatar en ningún momento la conciliación
obligatoria dictada por la cartera que conduce Carlos Tomada.
Además, adeuda el sueldo de diciembre, el aguinaldo y también
la remuneración del primer mes de este año. Las negociaciones
continúan.
Mientras tanto, en Serrano 1139, también en Buenos Aires,
Infofax continúa funcionando aunque con un paisaje nada ameno:
más de diez personas armadas custodian el edificio y se
encargan de impedir que los delegados y representantes de la
Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba)
ingresen a él, denuncia Carpintero. Todas las puertas lucen un
brilloso candado. Y algunos empleados han sido suspendidos.
“El planteo máximo nuestro es que siga funcionando la agencia,
pero lo que nosotros distinguimos acá es que estamos hablando
de un grupo que tiene medios, está invirtiendo en medios y que
tiene otros proyectos; es un grupo que está en expansión en
medios de comunicación”, se indigna Carpintero.
Szpolsky –desde su country La Escondida, en la localidad
bonaerense de Tigre- hace planes para lanzar un portal de
Internet de Veintitrés. Su socio, que tiene su country
atrás del ex presidente Fernando de la Rúa, analiza lanzar el
diario La Opinión.
“Tienen el dinero para hacer la agencia rentable”, afirma
Carpintero, quien de todos modos admite que estarían
dispuestos a discutir ingresar en algunos de esos nuevos
medios para no perder el empleo.
¿Cómo es que vacían una firma en una esquina y abren otra en
la otra cuadra? ¿Por qué hay reparticiones públicas que siguen
poniendo avisos en medios de un señor que está explicando ante
el mismo Estado por qué acaba de despedir a todo su personal?
El gremio lo ha definido en sus comunicados como “salvajismo
empresarial”. ¿Nada más?
[i] “Campaña” - Ernesto
Tiffenberg - Página/12 – 27/10/04
[ii]
“Quién es Sergio Szpolsky, dueño de Infosic” – Portal
Pacificar.com
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