MAESTRO EN BOMBAS BIOLÓGICAS
Tan
mutante como un virus
Kantanjan
Alibekov, coronel del ejército soviético y científico
creador de armas biológicas letales, antes de 1992. Ken
Alibek, ciudadano estadounidense que colabora con el gobierno
en políticas de bioseguridad, después de 1992. Una misma
persona en bandos opuestos.
Por
Jesica Bossi
Cuando
era vicedirector del proyecto "Biopreparat" diseñó
bombas mortíferas a partir de virus, bacterias y gérmenes.
La base Vector, en la que Alibek ejercía un liderazgo indiscutible, era símbolo
de la tecnología y la organización de la Rusia comunista. A
pesar de las estrictas medidas de seguridad, un accidente
repentino reflejó el potencial destructivo de las armas
bacteriológicas.
El Dr. Nikolai Ustinov, colega de Alibek, estaba trabajando
con el virus Marburg -de la familia del ébola- cuando, sin
querer, pinchó su dedo con una aguja infectada.
Inmediatamente fue trasladado a un hospital especial, con sólo
veinte camas, puertas herméticas como las de los submarinos,
y enfermeras y médicos vestidos con trajes espaciales. En el
cuarto día de internación, Ustinov comenzó a sentir dolor
de cabeza, sus ojos se tornaron rojos y padeció hemorragias
internas.
Como no le permitieron hablar con su familia, cayó en un pozo
depresivo sin retorno. El único pedido que le concedieron fue
una computadora personal para escribir día a día los efectos
que le causaba el virus. Pronto sufrió vómitos, diarrea y pérdida
de sangre por la boca y el recto, y, posteriormente, hasta por
los poros de la piel. Las transfusiones no dieron buen
resultado y Ustinov murió en abril de 1988.
A pesar del fallecimiento del científico, los investigadores
siguieron las pautas del programa y, además, usaron el cadáver
para estudiar el accionar del Marburg. Por su parte, Alibek
reveló ante el Congreso de Estados Unidos que uno de los
agentes elegidos para la elaboración de bombas fue la Fiebre
Hemorrágica Argentina, también conocida como virus Junín
o mal de los rastrojos. Esta patología -típica de las zonas
rurales de Córdoba, La Pampa, Buenos Aires y sur de Santa
Fe-, la transmiten los ratones. Se estima que expertos rusos
vinieron al país y llevaron el virus clandestinamente. La
ventaja que atrajo a los soviéticos consistió en la falta
disponibilidad de una vacuna y la ineficacia de los antibióticos.
Habla Alibek
Tras el ataque a los Estados Unidos, Alibek ha sido consultado
por diversos sectores ante la temible posibilidad de una
guerra bacteriológica. Desde su punto de vista, las armas
biológicas podrían utilizarse antes de lo que se cree,
puesto que los grupos fundamentalistas han demostrado especial
interés en la cuestión. En ese sentido, destacó que Estados
Unidos no está preparado para sufrir un atentado de estas
características ya que no dispone de un programa de defensa
competente.
Según Alibek, la ofensiva generalmente se dirige a las
grandes ciudades y depende de las condiciones geográficas y
ambientales. En los últimos días se ha incrementado la
demanda de máscaras, aunque, de acuerdo con los especialistas
no sirven de nada. Lo único que se puede hacer para reducir
los riesgos, si se trata de un ataque aéreo, es encerrarse,
lavarse manos, nariz, ojos, y orejas con detergente, e ingerir
los antibióticos correspondientes.
Por otro lado, el científico sostiene que Osama bin Laden,
principal acusado por el gobierno de Bush del desastre del 11
de septiembre, posee recursos y fuentes de información para
construir armas bacteriológicas. En 1992 se produjo una
emigración masiva de expertos que participaron en el "Biopreparat"
-trabajaron más de 60.000 personas- por la determinación de
Yeltsin de suspender el proyecto. Se desconoce el paradero de
muchos de ellos, y existen fuertes sospechas de que colaboran
con estados, grupos bélicos o cualquier organización,
vendiendo datos sobre las bombas soviéticas.
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