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OPINIÓN: LA POLÍTICA DEPORTIVA NACIONAL

En terapia intensiva

Tras la renuncia de Roberto Perfumo al frente de la Secretaría de Deportes, quedó en evidencia el fracaso de la política marketinera del Gobierno Nacional. La idea de colocar una figura de renombre para tapar la inexistencia de ideas no hizo más que aumentar los graves problemas que padece el área. Una recorrida por los desaciertos de la última gestión y una llamada de atención sobre el rumbo de la actual administración.

Por Mariano Barragán
mbarragan@segundoenfoque.com.ar

“Tengo dos objetivos: aprender y ayudar”, dijo en la presentación oficial como nuevo secretario de Deportes de la Nación, Roberto Perfumo. La frase parece una más entre las tantas afirmaciones de un discurso inaugural. Sin embargo, no era otra cosa que la demostración de su falta de ideas y de la nula experiencia para encarar el puesto dirigencial más importante del deporte argentino.
A más de 10 meses de esas palabras, superado por las presiones y las quejas de los atletas, el ex marcador central de Racing y River dejó su cargo.

Llegada

El arribo de Perfumo a la Secretaría de Deportes se debió a un conflicto político entre el presidente Néstor Kirchner y su segundo Daniel Scioli.
En su momento, el vicepresidente había afirmado ante los medios que era inminente un aumento de las tarifas de los servicios públicos y se había ganado así una desmentida enardecida desde el resto del Gobierno. El cortocircuito originó que el ex motonauta debiera llamarse a silencio por un largo tiempo.
Este entredicho motivó que el presidente echara a todos los funcionarios del área deportiva. Es que habían sido parte de la gestión de Scioli al frente de la dependencia, antes de que formara parte de la fórmula presidencial con el santacruceño.
Para salvar el vacío dejado por la estructura de Scioli, Kirchner propuso un golpe de efecto: tentó a una figura muy relacionada con el deporte, con imagen mediática casi perfecta, sin escándalos sobre sus espaldas y con gran cariño en el ambiente. La idea era clara: por un lado demostrarle a Scioli el poder presidencial, y por el otro disimular el desmantelamiento de la administración deportiva.

Problemas

La primera gran crisis de Perfumo fue a principios de este año. El 6 de febrero, el luchador Mauricio Cabello entrenaba en uno de los gimnasios del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD), cuando al finalizar su tanda de ejercicios recibió una descarga eléctrica producto de un cable pelado que salía de un tomacorriente.
La falta de mantenimiento en el predio deportivo salió a la luz, así como también los conflictos entre el titular de la Secretaría y Claudio Morresi, su número dos.
El impacto mediático fue tan grande que el propio jefe de Gabinete,
Alberto Fernández, reclamó su explicación. Sin embargo, los justificativos brillaron por su ausencia, igual que el apoyo al deportista, quien quedó a la deriva.
A raíz de este escándalo se empezaron a oír las primeras críticas hacia la administración de Perfumo. “La Secretaría está acéfala. No hay ningún lineamiento para trabajar y lo poco que se ha hecho fue para destruir”, le aseguró Héctor Alderete, encargado del área de Deportes de la provincia de Santa Cruz, al diario Clarín. Pero Alderete fue más allá: “Nos ponen siempre figuras arrolladoras, mediatizadas, que uno recuerda con cariño, pero eso no quiere decir que sepan conducir”, disparó.

El portazo

El caso Cabello resultó decisivo para Perfumo. Además de restarle el consenso entre los secretarios provinciales, también repercutió en su relación con Fernández, el funcionario del que dependía el ex jugador, desde que la Secretaría de Deportes había pasado a estar coordinada por la Jefatura de Gabinete.
Ambos dirigentes nunca tuvieron un diálogo fluido. Las principales quejas de Perfumo tenían que ver con la falta de rapidez a nivel burocrático, que –decía- le impedía poner en acción sus decisiones, y con el poco presupuesto que poseía su sector. En tanto, a Fernández, las mañas del ex futbolísta no le caían nada bien, a tal punto que llegó a dejar de lado todos los proyectos impulsados por Perfumo. La situación variaba “milagrosamente” si la idea era desarrollada por Morresi.
Desde la Confederación Argentina de Deportes (CAD), que agrupa a 78 federaciones deportivas nacionales, su presidente Fernando Aren, se lo confirmó a Segundo Enfoque. “A Fernández no le era simpática la presencia de Perfumo, por eso no le firmó ninguna de las medidas que presentaba. Esta fue la manera que el jefe de Gabinete encontró para que el secretario de Deportes dejara su cargo”.
Y así fue. A principios de julio y a menos de 35 días del comienzo de la competencia deportiva más importante del mundo, los Juegos Olímpicos de Atenas, Roberto Perfumo decidió dar un paso al costado. Y en su lugar asumió, finalmente, Morresi.


Sin rumbo

Lo más grave de esta realidad es la inexplicable falta de dirección política del Gobierno Nacional en esta materia. Esto se observa en un punto clave: el presupuesto destinado. La partida con que cuenta el área es de 36 millones de pesos (12 millones de dólares aproximadamente), lo que significa 80 centavos anuales por persona. Para entender lo escasa que resulta esa suma, basta con mirar fronteras afuera. Colombia, por ejemplo, (país con una menor cantidad de habitantes y menor tradición deportiva) les proporciona a sus atletas un presupuesto de 100 millones de dólares. Y la diferencia es abismal si nos comparamos con países europeos.
Por otro lado, al ver la nómina de quienes integrarán la delegación argentina en Atenas, cuesta entender la masiva concurrencia de dirigentes. De las 262 personas que irán en nombre del país, sólo 157 serán deportistas. Mientras que en el Viejo Continente se destina como máximo un funcionario cada dos atletas, en nuestro país hay casi un dirigente por competidor.
Y esto sin mencionar los numerosos problemas que soportan día a día los atletas. Empezando por las limitaciones económicas, cuentan también con una pobre infraestructura para prepararse y deben lidiar muchas veces, a su vez, con la inoperancia gubernamental.
Javier Correa, multicampeón panamericano de canotaje, es uno de los máximos candidatos a obtener una medalla en las próximas olimpíadas. Sin embargo, a fines del año pasado, debió suspender una gira prevista por Europa, pues no logró conseguir su pasaporte para viajar, a pesar de haber iniciado el trámite con mucha anticipación.
El fracaso de la idea presidencial de nombrar a una figura con peso mediático fue rotundo. “Perfumo no produjo nada que impulsara el deporte nacional”, destaca Aren. “Para hacerse cargo se necesita alguien con experiencia y no una persona que admita que llega para aprender”, subraya el presidente de la CAD. “La política deportiva es un déficit del gobierno de Kirchner”, concluye. Arriba

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