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EL  MTD DESARROLLA SU PROYECTO EDUCATIVO

Por un cambio a largo plazo

Entre todas sus iniciativas de producción autogestionada, el MTD de La Matanza puso en marcha su objetivo más ambicioso hasta aquí: un jardín de infantes para los chicos del barrio. Dicen buscar una “educación liberadora” para formar sujetos desde muy temprana edad. Rechazan la idea del jardín-depósito y proponen trabajar junto a los padres. El primer paso hacia una escuela del movimiento.

Por Jairo Straccia

Entre los emprendimientos del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) del Barrio La Juanita de La Matanza, provincia de Buenos Aires, florece desde hace cinco meses un proyecto que no tiene igual, por lo menos en la Argentina: un jardín de infantes comunitario conducido por una organización de base, de origen piquetero.
“Queremos empezar a construir otro proyecto social desde pequeños”, dijo una de las caras más visibles de este MTD, Toty Flores, en enero de este año. “Nos preguntan por qué no abrimos una escuela de adultos, para formar cuadros más rápido. Pero nosotros no tenemos apuro”, subrayó.
Con más de 40 alumnos (en su mayoría de familias que no militan en la organización) y en el predio de un viejo colegio privado recuperado por la agrupación, en mayo se lanzó este primer emprendimiento educativo que tiene un horizonte concreto: poner en funcionamiento desde 2005 una escuela pública pero de gestión privada. “Si pagara el Estado, repetiríamos su educación. Y no queremos a los maestros del Estado”, manifiesta Flores sobre la futura escuela que incluiría materias como Cooperativismo, Construcción de Ciudadanía y Ecología.
Constantes reinventores de las metodologías de protesta e impulsores incansables de nuevas alternativas de lucha, en el MTD ahora buscan educar, pero a su manera.
Vilma Anzoategui tiene 19 años y hace dos y medio que forma parte del movimiento. Estudia Psicología Social en la Universidad de Madres de Plaza de Mayo y es una de las tres maestras jardineras que trabajan con los chicos y gana su sueldo proveniente de las donaciones que llegan al establecimiento.
Una infidencia: Segundo Enfoque la apartó un momento de su labor mientras los niños estaban ocupados en sus tareas con una de sus colegas, y con un tono muy amable y pausado, contó cómo se trabaja en una organización que nació para pelear contra las urgencias del día a día, pero que tiene la mirada puesta en el mundo del mañana.
¿Cómo está funcionando el jardín por estos días?
Empezó el 18 de febrero, pero con los padres. Empezamos a hacer un trabajo con la familia de los chicos que iban a venir al jardín. La familia y los chicos. El 3 de mayo comenzamos con los chicos. Tuvimos 55 chicos inscriptos y en estos momentos están viniendo alrededor de 40. El jardín funciona en el barrio La Juanita (La Matanza), en el Centro de Formación de Cultura Comunitaria (CEFOCC), que es la cooperativa del MTD. Tenemos funcionando dos salones, con tres maestros. El predio que nosotros habíamos tomado era de una escuela abandonada y en febrero recibimos una donación para poder refaccionar todas las salas que se habían destruido cuando había sido abandonada la escuela. Los docentes estamos teniendo el sueldo a través de donaciones. No tenemos asegurado el sueldo, pero lo podemos garantizar a través de donaciones de amigos y de fundaciones.
¿Necesitaron alguna autorización o legalización para que a los alumnos del jardín se les reconociera su paso por él?
En el Conurbano bonaerense no hace falta que los chicos vayan a un jardín porque no hay muchos. No hay jardines del Estado, por eso es válido que los chicos vayan a jardines comunitarios y son reconocidos igualmente. Entran a primer grado igual.
¿Qué objetivos tiene la formación de los niños en este espacio?
Tenemos el objetivo de trabajar con los chicos junto con los padres desde las necesidades de los chicos. Nosotros creemos en una educación liberadora y es lo que intentamos trabajar. Creemos que nuestros pibes tienen los mismos derechos que todo el mundo, de tener las herramientas para poder llevar a cabo su vida. Creemos en la formación de niños con las mismas capacidades de todos y creemos en la formación de sujetos. Esto no es un depósito. Estamos en contra de que la escuela sea un depósito de niños. Por eso nosotros queremos trabajar con los padres y queremos que ellos también se hagan cargo de la educación de sus hijos.
¿Cómo llevan adelante esa “educación liberadora”?
Fundamentalmente trabajando con los padres lo que hacemos con los chicos. Todos los sábados tenemos una comisión de educación, que es del MTD y de compañeros de otras disciplinas, y ahí juntos consensuamos qué es lo que vamos a hacer con los chicos. Junto con los padres empezamos a planificar qué hacer porque consideramos que los padres tienen saberes que los chicos tienen que saber. Por ejemplo, una madre se ofreció a hacer una clase para enseñar cómo hacer un muñeco. Y de ahí nos dimos cuenta de que una madre también podía dar clase. Porque los objetivos los ponían los padres. Si nosotros hacemos un muñeco podemos enseñar Ecología porque lo vamos a hacer con cartones reciclados para cuidar el medio ambiente; si hacemos un engrudo en ese momento estaremos enseñando Química; vamos a enseñarles Matemáticas porque vamos a sumar una cabeza más el cuerpo y tenemos el resultado del muñeco. Todo eso empezó a salir de los padres. Y nosotros trabajamos el respeto hacia los chicos, la solidaridad entre ellos, el compañerismo, el escucharse. Y eso es muy difícil, porque ni los chicos ni nosotros estamos acostumbrados a ello.
¿Cómo es un día en el jardín del MTD?
Entramos a la una y cuarto. Cuando entramos hacemos una canción. Hay dos grupos de chicos, el de los más chiquititos y el de los más grandes. Tenemos niños de 2 años y medio de edad, a cinco. Cuando entran a la sala hacen una ronda donde los chicos cuentan lo que quieren contar. Esta metodología la sacamos del Instituto Educacional de Arte que está en Parque Chacabuco, porque a nosotros nos pareció muy interesante que los chicos puedan escucharse, que puedan ser escuchados entre ellos mismos, y puedan hacer un grupo. Que ellos formen un grupo y que en esas rondas puedan decir realmente lo que piensan. Hacemos una actividad pedagógica, una actividad con materiales didácticos. Después salimos al patio, nos cuesta hacerlos entrar porque nuestro enemigo de todos los días es la arena. Cuando entran en la arena no los podemos sacar y hacemos muchísimas cosas como para que vuelvan a entrar a las salas. Entran a la sala, leemos un cuento, hacemos otra actividad, salimos de nuevo al patio y tomamos la merienda. La merienda que garantiza la panadería del MTD. La panadería del MTD brinda todos los días la merienda a los chicos del jardín. Después de la merienda, cada chico lava su taza y nosotros también. Cinco menos cuarto termina el día de clase.
¿Aplican la discusión en asambleas a la toma de decisiones vinculadas al desarrollo de este emprendimiento?
Sí, todo lo hacemos consensuando con los compañeros. Tenemos una reunión los lunes, que es de estudio y planificación, donde estudiamos pedagogos que nos resultan interesantes y donde vemos si podemos traspasar la teoría de ellos al jardín. Después de estudiar, planificamos para la semana. Una vez al mes nos ponemos objetivos. Los miércoles está la reunión con los padres. Es un trabajo pedagógico que lo estamos haciendo junto con una fundación de educadores populares que se llama Centro Nueva Tierra. Los viernes tenemos una reunión junto con los compañeros del MTD sobre decisiones de organización en el jardín. Los sábados tenemos la comisión de educación, donde se discuten muchas cosas a partir de los emergentes que están sucediendo con los chicos y con los padres, y los domingos tenemos la reunión del MTD que discute sobre los emprendimientos en general.
Según han dicho, el paso siguiente en el proyecto educativo del movimiento es la escuela. ¿Cómo viene eso?
Estamos presentando todos los papeles para abrir la escuela el año que viene. La escuela tiene que ser oficial, no queremos una escuela alternativa. Queremos una escuela con una metodología diferente. Queremos que los padres que quieran sacar a los chicos tengan la posibilidad de llevarlos a otra escuela sin tener que volver a hacer los años. Tenemos ya maestros que están dispuestos a trabajar en este proyecto y solamente nos falta cumplir todos los requisitos burocráticos para abrir la escuela. Si no la abrimos el año que viene, la vamos a abrir el siguiente. Arriba

Nota Principal

Entrevista con Vilma Anzoategui, del MTD La Matanza: "Es necesario replantear el piquete"

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