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EL MTD LA MATANZA
BUSCA "CONSTRUIR DESDE LOS BARRIOS"
"Es necesario
replantear el piquete"
Es una agrupación piquetera que reivindica su nacimiento en
torno al corte de caminos para reclamar por sus derechos. Sus
militantes entienden que cada organización “inventa su método
de protesta” y sin pretender calificar a otros movimientos,
debaten la resignificación de esta forma de hacer política.
Una de las integrantes del MTD, Vilma Anzoategui, nos trae el
pensamiento que surge de los suburbios de la provincia de
Buenos Aires. Además, cómo evolucionan sus desarrollos
autogestionados, incluido el jardín de infantes inaugurado en
mayo. ¿Hora de abandonar la calle para ganar el barrio?
Por Jairo Straccia
jstraccia@segundoenfoque.com.ar
La voz es más que autorizada. El Movimiento de Trabajadores
Desocupados (MTD) de La Matanza, provincia de Buenos Aires,
mientras respeta las decisiones tomadas por todas las demás
organizaciones, habla en sus asambleas de la superación del
piquete como método de confrontación con el sistema que
consideran hostil, y propone en cambio estimular “la
organización de los barrios”.
Nacido en 1995 por la coincidencia en un corte de ruta de
vecinos que no podían pagar los servicios públicos esenciales,
al tiempo se hizo notar porque fue la única agrupación
piquetera que rechazó los subsidios para desempleados llamados
Planes Trabajar con los que el gobierno de Carlos Menem
consiguió, en 1997, aplacar protestas en el interior del país.
Se consolidó en torno a ese núcleo de identidad que era el
“no” al dinero del Estado, aunque por ello se vieron aislados
y en algún momento llegaron a ser diez adentro de un garage.
“El rechazo a los planes se convirtió en algo constitutivo de
nuestra identidad”, dijo Toty Flores[i]
al describir hace unos meses, la génesis de este MTD que
prefiere para todas sus decisiones la democracia directa y el
consenso emergente del debate en rondas de mate y facturas.
Flores junto con Soledad Bordegaray son las caras más visibles
(algo desenfocado quedaría el término “líderes” en un
movimiento que practica un horizontalismo radical) de la
organización, que en septiembre de 2001 dio un paso
fundamental al ocupar el predio abandonado de una escuela
privada, que se había convertido en un reducto propicio para
el alojamiento de la delincuencia.
Así nació el Centro de Formación de Cultura Comunitaria (CEFOCC),
en Juan B. Justo 4650, en su intersección con Da Vinci, en el
Barrio La Juanita, en La Matanza. Y allí comenzaron a
materializarse emprendimientos autónomos, siempre con la
mirada desconfiada de los punteros políticos de distintos
partidos y agrupaciones que no entendían eso de no aceptar los
beneficios oficiales.
Hoy funcionan una panadería que vende sus productos a un costo
muy accesible para el vecindario, un taller de costura que va
viento en popa (hay 6 trabajadores que desarrollan prendas
para la marca del diseñador Martín Churba y el mes pasado
exportaron a Japón), y tras algunos tropiezos, se está armando
un taller de serigrafía que planea pintar remeras para la
firma Ona Sáenz en el corto plazo.
Sin embargo, la frutilla del postre -y financiado por los
ingresos que estas iniciativas aportan- es el proyecto
educativo propio que están desarrollando, que ya tiene en
marcha un jardín de infantes y está cumpliendo los pasos
burocráticos para abrir su escuela en 2005 (ver aparte).
Además, en el Movimiento, cuando queda tiempo, sus integrantes
se sientan alrededor de la profesora Annabele Lee Teles y
hacen su taller de filosofía. “Vivimos un sistema que insiste
en la carencia, la impotencia, la tristeza. De eso se trata la
dominación”, dijo una vez esta mujer de piernas largas y
sonrisa amplia. En esas charlas, se ve, no buscan
conclusiones, sino “transitar mapas de conceptos”.
El MTD no tiene voceros oficiales. Todas las opiniones de sus
miembros son la opinión de la agrupación. “Cada historia es un
pedazo de nuestra historia”, dicen. Vilma Anzoategui integra
el movimiento y es una de las maestras del flamante jardín
comunitario.
Según contó en una entrevista con Segundo Enfoque,
los alrededor de 50 miembros que tiene la organización no
descartan volver a cortar una ruta si la situación lo amerita,
pero reivindicándose originariamente “piqueteros” y aún parte
del llamado “movimiento piquetero”, entienden que debe
resignificarse esta metodología y apuestan para ello a ir a
las bases.
Uds. nacieron y se identificaron por no recibir los planes de
subsidios oficiales. Sin embargo, en muchas ocasiones ese
punto llega a debate porque analizan el impacto positivo que
podría tener un aporte dinerario en sus iniciativas
productivas. ¿En qué etapa de discusión se encuentra el MTD
sobre este tema?
Estamos en la etapa de aceptar todo. Queremos capitalizar
los emprendimientos porque demostramos que con la fuerza de
trabajo de los compañeros funcionan y ahora, para darle un
margen productivo mucho más grande que pueda sostener la
escuela que planeamos necesitamos capital de trabajo. Y en ese
momento estamos nosotros. Necesitamos capital de trabajo para
el taller de costura, necesitamos capital de trabajo para la
panadería, para el taller de serigrafía. Ahí estamos.
¿Entonces han aceptado o aceptarán subsidios del Estado?
Estamos trabajando con organizaciones no gubernamentales.
El (plan lanzado por el Gobierno de Néstor Kirchner para
financiar cooperativas) Manos a la Obra no es como parece.
Tenés que pasar unos requisitos burocráticos y los 30 mil
pesos que prometen nunca llegaban. Te dan unos insumos y te
dejan. No podemos acceder con las condiciones que queremos: no
queremos clientelismo político de ninguna manera del Estado. Y
de alguna manera, los planes que salieron, implican eso.
¿Se sienten parte del denominado movimiento piquetero hoy en
día?
Sí, somos una parte del movimiento piquetero.
¿Cuándo fue la última vez que cortaron una ruta?
Hace muchísimo tiempo que no hacemos un corte de ruta.
Nosotros fuimos a marchas, seguimos yendo a las marchas que
para nosotros son significativas, pero todavía no vemos la
necesidad del corte de ruta. A piquetes hace un montón que no
vamos.
¿Consideran que hay que resignificar el corte de ruta?
Sí, hemos discutido que es necesario replantear el piquete
como forma de protesta. Ya no sirve a la organización y no
sirve como una protesta. Creemos que la mejor manera de parar
la represión y de luchar por los derechos es construyendo en
los barrios, en ese sentido es que creemos que los piquetes
habría que reformularlos. Creemos en la construcción de la
comunidad, de territorios y en ese sentido una construcción
que pueda frenar la represión se tiene que crear desde los
barrios.
Entonces, ¿ustedes descartan ya volver a usar el corte de ruta
para sus reclamos?
Si nosotros creemos que puede servirnos, lo vamos a hacer,
pero sabiendo que estamos por la construcción en los barrios.
Pero creemos en el corte de ruta y el MTD nació de esa manera.
¿Ven que las agrupaciones piqueteras con más “aparato”, las
que más salen en los medios, hacen a veces un uso
irresponsable del piquete, que podría deslegitimarlo? Toty
Flores en su momento contó que rechazó una expresión de Raúl
Castells, líder del Movimiento Independiente de Jubilados y
Pensionados, que lo invitaba a llevar a “su gente” a una
movilización.
Lo debatimos pero no opinamos sobre por qué lo hacen.
Creemos que las agrupaciones tienen su derecho para inventar
la metodología que a ellos les sirva. Si a ellos les sirve
esa, el MTD está de acuerdo. No queremos dirigir la política
de otros movimientos, tienen su derecho para inventar.
¿Hay dirigentes en esos movimientos que hacen negocios
personales manipulando manifestantes?
En realidad hay de todo. Es difícil tomar una postura.
Nosotros vamos a empezar una campaña por la liberación de los
presos políticos. Queremos pasar las fechas navideñas y del
año nuevo, sin hambre ni presos políticos. En ese sentido
todos son compañeros, nos parece.
[i] Sábado 19 de enero de
2004. Seminario de Actualización Periodística organizado
por Lavaca.org.
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