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CAROLINA LUJÁN: POR Y PARA EL AJEDREZ

Vivir entre piezas

De la mano de la ganadora del premio Olimpia de Plata 2002, nos metemos en la realidad de una ajedrecista de 17 años para conocer un juego poco difundido, y para desentrañar las dificultades de dedicarse a esta disciplina en Argentina. “Nuestro entrenamiento es muy duro”, avisa Carolina.

Por Mariano Barragán
mbarragan@segundoenfoque.com.ar


Las reglas básicas del ajedrez no presentan demasiadas dificultades. Que el caballo mueve en “L”, que el alfil en diagonal, que la torre para delante y los costados, que la pieza fundamental es el rey. Sin embargo, con saber sólo estas bases estaríamos más que perdidos si tuviésemos en frente a un jugador profesional.
Concentración, agilidad mental, tranquilidad y estrategia son algunos de los conceptos “ocultos” que rodean a este deporte. Sí, deporte, aunque para muchos no sea más que un pasatiempo o un hobbie.
Para Carolina Luján el ajedrez es una parte esencial de su vida. Con apenas 17 años tiene ha participado cinco veces en el Mundial de Ajedrez, representando a la Argentina. Obtuvo el primer puesto en el Panamericano de Florianópolis Sub-12, la medalla de oro en los Juegos ODESUR en 1998, y el Campeonato Argentino Superior cuando tenía tan solo 14 años. La última temporada la coronó con la obtención del Olimpia de Plata 2002 en esta disciplina.

Vida y esfuerzo

“En mi caso, el ajedrez es un deporte, porque cuando uno ingresa en las competencias a nivel federativo nacional o internacional requiere entrenamiento y estudio”, comenta Luján, en el programa radial Telepronter que se emite por FM Patricios (95.5).
Todo deportista necesita mantenerse apto para su actividad, y recurre para ellos a una rutina diaria. Aunque cueste imaginárselo, el ajedrez no es la excepción. El entrenamiento es una herramienta fundamental y tiene un alto grado de complejidad. Según Luján, sus ejercicios pasan por “estudiar el inicio del juego, analizar jugadores antiguos, aprender sus estrategias, examinar y memorizar los finales, los cálculos de las jugadas rivales, y a su vez realizar ejercicios mentales y físicos para tener un complemento y un equilibrio”. “En principio entreno entre 2 o 3 horas por día, pero muchas veces antes de los torneos debo faltar al colegio para poder practicar todo el día”, afirma la ajedrecista, aún estudiante del colegio secundario.
Luján también tiene un director técnico que le señala sus errores y la guía a la hora de la rutina de entrenamiento. “Mi entrenador es Pablo Ricardi, que es un Gran Maestro de ajedrez (título que se obtiene al ganar torneos); es él quien me corrige las faltas y me enseña mejores jugadas”. Ricardi se encuentra en el primer lugar del ranking internacional entre los argentinos, y entre otros logros, durante 2001 le ganó al ex-campeón mundial Anatoly Karpov.
No es simple mantener el ritmo de vida de un ajedrecista profesional, sobre todo por los inconvenientes económicos que tienen debido a la poca difusión del juego. “Nuestro entrenamiento es muy duro; a esto se le suma que el deporte tiene poca repercusión en los medios y muchas veces no recibimos apoyo financiero. Por suerte, últimamente estoy recibiendo un aporte de la Municipalidad de Tres de Febrero”, reconoce Luján.

Máquinas, show y futuro

El ajedrez tiene características particulares cuando se compite, que no existen cuando se juega por divertimento. Una de las reglas fundamentales es el tiempo de juego. Si bien se varía según el torneo, por lo general cada jugador cuenta con un tiempo para toda la partida de dos horas, en las cuales debe realizar sus jugadas. Al finalizar cada movimiento, obligatoriamente, tiene que oprimir el pulsador de su reloj y a partir de ese momento será el tiempo de su contrincante el que empieza a correr. Por lo tanto, una partida tiene como máximo cuatro horas de juego.
En los últimos tiempos el avance de la tecnología invadió al ajedrez. La computadora es ahora el oponente más difícil para vencer y en torno a esto se crea un circo mediático, que, según Luján, beneficia al juego. “Desde el punto de vista televisivo es muy bueno, porque se crea ese desafío para ver si el hombre puede vencer a la máquina, esa fantasía de quién es mejor”. Sin embargo, la ajedrecista también reconoce otra virtud que brinda la incursión de la computadora: “Sirven para estudiar y son muy utilizadas durante los entrenamientos”.

El show entre la robótica y el hombre abre una puerta para captar a nuevos jugadores. para captar a nuevos jugadores“El ajedrez es muy amplio, el tema es que no se lo conoce, no se lo ve por televisión, todos piensan que es simple el juego, que son solamente dos personas que miran un tablero lleno de piezas y nadie sabe que existen miles de estrategias”, reflexiona una de las mejores jugadoras nacionales. La invitación está hecha.
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